lunes, 21 de mayo de 2012

"LIBRE DE QUEJAS"

                                                                                                                                  Julia Guther

“¡Pero qué tiempo!”, fue el primer comentario que hice al cerrar la puerta del auto, camino a la escuela. Arrancar el lunes ya es difícil, y más si encima llueve y hay que lidiar con mochilas mojadas, paraguas, pilotos y una cuota extra de humedad.

Y al terminar de decirlo, me encontré con la mirada censuradora de mi marido. “Llueve un poco”, me dijo, “nada demasiado grave para que andes quejándote así”.

Y sí… pensándolo bien, tiene razón.

Parecería ser que si uno empieza a quejarse, después es muy difícil dejar de hacerlo. Y no sólo eso, además de ser insoportable, la queja tiene un defecto muchísimo peor... es sumamente contagiosa.

Y a eso es a lo que apuntaba él, supongo. Mientras yo despotrico contra el clima (contra los precios, contra el paro de subtes, contra una nueva arruga en la frente…) allí están ellas, mis hijas, observándolo todo en silencio.

Y si de dar ejemplos se trata, quisiera que esto de resoplar por tantas cosas, no lo aprendieran. Porque como dije antes, la queja es de lo más contagiosa y nadie inventó todavía ninguna vacuna para evitarla.

“¡¿Pero será posible!?, tantos descubrimientos y todavía no hay cura para la queja… ¡Así no se puede vivir!”.

 (Y uds... ¿Son de quejarse seguido? ¿Se cuidan de no hacerlo frente a ellos?)


lunes, 14 de mayo de 2012

"CORRE MAMI CORRE"

                                                                                                                          Garry Parsons

Comencé a correr cuando mi hija mayor  tenía seis meses. 
No, no soy maratonista. Hablo de esas corridas desesperadas de madre...

Había decidido ir a una reunión después de no salir por mucho tiempo, y aunque dudé bastante, finalmente tomé coraje y me animé a dejarla por un par de horas.

Pero mi bebé no estaba acostumbrada a las mamaderas y el hambre se transformó en llanto desesperado.

Ni bien me enteré de lo que estaba pasando, huí casi sin despedirme. Me zambullí en el primer taxi que encontré, pero la ansiedad hizo que me bajara antes de llegar a destino.

La rapidez con la que corrí las cinco cuadras que faltaban para llegar a mi casa, bien me habrían significado el primer premio en cualquier carrera.

Lo cierto es que como suele suceder en estos casos, la situación no pasó a mayores y mi hija dormía plácidamente, agotada de tanto lagrimear, mientras yo veía estrellitas de todos los colores y el corazón se me salía por la boca.

Es imposible borrar ese recuerdo de mi memoria. No sólo porque creo que jamás había corrido con tanta rapidez en mi vida, sino porque fue la primera vez que experimenté aquella sensación que me acompaña siempre que estoy llegando tarde a buscar a mis hijas. Difícil de definir si me lo propusiera. Algo así como una mezcla de ansiedad y culpa.

Y aunque sé que no pasa nada, que ellas me esperan, ese extraño sentimiento se apodera de mí y me da fuerzas... Unas fuerzas increíbles para atravesar la ciudad caminando, corriendo, volando.

( Y ustedes... ¿También forman parte del "Club de las Madres Maratonistas"?)

lunes, 7 de mayo de 2012

"EXTRAÑITIS"

                                                                                                                           Cristina Azocar Weisser


Sé que algún día voy a extrañar…

Tener que darles la mano para cruzar.
Recordarles que se cepillen los dientes.
Ir a buscarlas a un cumple.
Sentarme a hacer la tarea con ellas.
Atarles los cordones de los patines.
Llevarlas a la pediatra.
Prohibirles comer más caramelos.
Atarles el pelo con una colita.
Firmarles el cuaderno de comunicaciones.
Decirles varias veces que apaguen la luz de una vez y se duerman.


Porque ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que…

Jugaron con masa.
Dibujaron un garabato.
Les dio miedo un monstruo.
Dieron vueltas en una calesita.
Se durmieron a upa mío.
Lloraron en la pediatra.
Pidieron una cocinita para el cumple.
Anduvieron en la bici con rueditas.
Se disfrazaron de princesas.
Durmieron con la luz prendida.


Es así. Se pasa de una etapa a la otra, sin previo aviso.

Simplemente un buen día, dejan de hacer determinadas cosas y comienzan a hacer otras.

Y a nosotras nos toma por sorpresa. Así, como quien no quiere la cosa, de pronto prestamos un poco más de atención que de costumbre, y percibimos el cambio.

Descubrimos que están más grandes...  
Y nosotras más viejas, claro.



martes, 1 de mayo de 2012

"A TODAS"...


                                                                                                                 María Jesús Alvarez
                                                                                                   
A  las que están criando bebés, a las que tienen hijos que van a la escuela, y a las que ya tienen nietos.

A las que están fuera todo el día, y a las que están todo el día con ellos.

A las que disfrutan verlos crecer, y a las que también les da un poco de miedo.

A las permisivas, y a las que no dejan hacer nada.

A las que los llevan y los traen de todos lados, a las que todavía no se animan a manejar.

A las que se sientan con ellos a hacer la tarea, y a las que los dejan solos.

A las que se despiertan todas las noches, y a las que pueden dormir plácidamente.

A las que toman un cafecito con amigas, y a las que no les alcanza el tiempo para nada.

A las que lloran a la par de ellos, y a las que logran contenerse.
 
A las que viven a dieta, y a las que viven comiendo lo que ellos dejan.

A las que buscaron  serlo, y a las que las sorprendió la vida…

A todas… ¡Feliz día del trabajador!

(Porque ser madre es un verdadero trabajo full time, que no sabe de horarios ni de feriados.)


lunes, 23 de abril de 2012

"MALA"


                                                                                                                         Cristina Minguillón


“Mala, malísima del Universo”… solía decirme mi hija menor a los tres años, en sus peores momentos de enojo.

Ella lo consideraba  el peor de los insultos y yo tenía que hacer un esfuerzo por no morirme de risa.

Cuando yo no quería consentir un capricho o no le permitía hacer algo, sabía que en cuestión de segundos escucharía la famosa frase.

Y era así, en femenino. Nunca, jamás de los jamases, existió la versión masculina dirigida a su padre.

La pediatra ya me lo había adelantado… “Hagas lo que hagas, siempre van a tener algo para reprocharte”.

En aquél momento mi atención se centraba en otras cosas,  pero cuando escuché el primer “MALA”, recordé sus palabras.

Las mamás somos las culpables de todo.

Y nunca entendí por qué, pero creo que es así.

Si se olvidaron de llevar algún material para la escuela, si no encuentran algo, si se pelearon con alguien, si les fue mal en una prueba, si simplemente están de mal humor…

Pónganle la firma… que en algo tuvimos que ver nosotras.












lunes, 16 de abril de 2012

"DISPERSIONES AISLADAS"

                                                                                                                                 Armisén
 

LUNES, 7:50. Corro hasta el auto, si todo va bien, estamos llegando justo al cole. Mi hija menor se para en seco.

ELLA: ¡Maaaá! ¡Vení! ¡Rápido! ¡Mirá!
YO: ¿¿¿Qué pasa???
ELLA: Esa nube de allá arriba, ¿no tiene la forma de la República Argentina?
YO: …


MARTES, 19:00. Repaso de Ciencias Naturales con mi hija mayor, para la prueba del día siguiente.

YO: Entonces… ¿Entendiste todo? ¿Te queda alguna duda?
ELLA: Sí.
YO: ¿Sobre qué?
ELLA: Sobre el baile del viernes. ¿Me van a dejar ir o no?
YO: …


MIÉRCOLES, 20:30. La cena está lista. Mi hija menor sigue en la computadora, buscando información en “google”.

YO: ¿Encontraste la respuesta?
ELLA: Todavía no, pero a que no sabés una cosa…
YO: ¿Qué cosa?
ELLA: A que no sabés qué hora es ahora en Dubai.
YO: …


JUEVES, 7:45. Mi hija mayor todavía se está cambiando para ir a la escuela.

YO: ¿Te falta mucho? ¡No llegamos!
ELLA: ¡Nooooo!
YO: ¿Necesitás algo?
ELLA: ¡Síííí! Unas zapatillas negras que combinen con todo, otro jean, y un chaleco como el de…
YO: …

Pronóstico extendido para lo que resta de la semana: Dispersiones aisladas, con probabilidad de chaparrones. De seguir la situación así, podríamos estimar que lo que se supone, sería una simple tormenta, podría convertirse en cuestión de segundos en un verdadero tornado.

(Y por allá... ¿Cuál es el pronóstico?)