2 de julio de 2015

"CAMBIO DE VIDA"

                                                                         
                                                                                                                    Alessia Mannini

"¡Nos vamos a vivir a las sierras!", nos informaron con la sonrisa más grande que les hayamos visto en mucho tiempo... "¡Ya es un hecho! Nos vamos", terminaron de decir mientras nosotros los escuchábamos y esperábamos una carcajada que nos demostrara que se trataba de un chiste. Pero no, no era un chiste, es en serio. Ellos decidieron dejar todo para empezar de cero en otro lugar... en un lugar más verde, más tranquilo, ameno, saludable, puro y no sé cuántos adjetivos más utilizaron para describirnos lo que va a ser su futuro hogar.

"¿Y las chicas? ¿Qué dicen?", preguntamos, sabiendo que ésa era justo la parte más complicada del asunto."¡Están contentas! Estuvimos averiguando y hay una escuela rural muy linda, después de las vacaciones empiezan ahí".


Y yo, inevitablemente, empecé a pensar en aquello que forma parte del mundo de mis hijas, además de la escuela... pensé en los amigos, los vecinos, los compañeros, el club, las actividades, los abuelos, los tíos y se me estrujó el corazón de pensar en alejarlas de todo eso. Aunque en el fondo siempre fantaseemos con cambiar de forma de vida.


"Creo que en la zona donde nos mudamos no hay ni wi-fi". Y a esa altura, ya me pareció sentir que se me escapaban algunas lágrimas. Lágrimas de desolación pero también de alegría, por pensar que dos niñas de la ciudad  fueran a ser rescatadas de la hiperconectividad para pasar a vivir (y a sobrevivir) desenchufadas.


"Ya estamos hartos de verlas todo el día sentadas frente a la computadora o mirando el Ipod. Les propusimos venderlos y con esa plata comprarles un poni a cada una, les encantó la idea." Nosotros volvimos a mirarnos, me pellizqué para ver si estaba soñando o si seguía despierta, conozco bien a esas chicas, muy amigas de las mías y siempre pensaron igual... El Ipod es imprescindible e intocable, el Ipod es prácticamente una extensión de la mano, es una parte del cuerpo.


No puedo ni imaginar lo que dirían mis niñas si se nos ocurriera plantearles tal cosa. Si un buen día tuvieran que dejar de subir cosas a Instagram, pasarse las tareas por Facebook o chatear en cada uno de los grupos de WhatsApp de los que forman parte.


Después de conocer la noticia nuestra hija menor le siguió dando vueltas al asunto un rato largo y terminó opinando: "Lo de los ponis está bueno, lo que yo no termino de entender es con qué les van a sacar fotos si se quedan sin Ipod"...




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