29 de mayo de 2012

"DE VEZ EN CUANDO VALE"...

                                                                                                                           Ali Cavanaugh

Prometerles algo porque sí, y no cumplirlo.

Quedarnos dormidas y llevarlos tarde a la escuela.

Olvidarnos de ponerles las galletitas en la mochila.

Prepararles dos días seguidos fideos (porque es fácil).

No pasarles el peine fino, y mirar para otro lado cuando se rascan.

Permitirles comerse el paquete entero de caramelos.

Sacar la cuenta de que hace diez horas que están frente a la computadora y no decir nada.

Rebelarnos y negarnos a ayudarlos con la tarea.

Ver que el día está precioso, y elegir dormir una siesta en lugar de  llevarlos a pasear.

Contestarles con el bendito “¡Ya vaaa!” de ellos, cuando nos piden algo.

De vez en cuando vale... 

Bajar la auto-exigencia. 

Poner nuestros deseos y nuestras ganas en primer lugar durante un rato.
 
Aunque el mundo se venga abajo...




21 de mayo de 2012

"LIBRE DE QUEJAS"

                                                                                                                                  Julia Guther

“¡Pero qué tiempo!”, fue el primer comentario que hice al cerrar la puerta del auto, camino a la escuela. Arrancar el lunes ya es difícil, y más si encima llueve y hay que lidiar con mochilas mojadas, paraguas, pilotos y una cuota extra de humedad.

Y al terminar de decirlo, me encontré con la mirada censuradora de mi marido. “Llueve un poco”, me dijo, “nada demasiado grave para que andes quejándote así”.

Y sí… pensándolo bien, tiene razón.

Parecería ser que si uno empieza a quejarse, después es muy difícil dejar de hacerlo. Y no sólo eso, además de ser insoportable, la queja tiene un defecto muchísimo peor... es sumamente contagiosa.

Y a eso es a lo que apuntaba él, supongo. Mientras yo despotrico contra el clima (contra los precios, contra el paro de subtes, contra una nueva arruga en la frente…) allí están ellas, mis hijas, observándolo todo en silencio.

Y si de dar ejemplos se trata, quisiera que esto de resoplar por tantas cosas, no lo aprendieran. Porque como dije antes, la queja es de lo más contagiosa y nadie inventó todavía ninguna vacuna para evitarla.

“¡¿Pero será posible!?, tantos descubrimientos y todavía no hay cura para la queja… ¡Así no se puede vivir!”.

 (Y uds... ¿Son de quejarse seguido? ¿Se cuidan de no hacerlo frente a ellos?)


14 de mayo de 2012

"CORRE MAMI CORRE"

                                                                                                                          Garry Parsons

Comencé a correr cuando mi hija mayor  tenía seis meses. 
No, no soy maratonista. Hablo de esas corridas desesperadas de madre...

Había decidido ir a una reunión después de no salir por mucho tiempo, y aunque dudé bastante, finalmente tomé coraje y me animé a dejarla por un par de horas.

Pero mi bebé no estaba acostumbrada a las mamaderas y el hambre se transformó en llanto desesperado.

Ni bien me enteré de lo que estaba pasando, huí casi sin despedirme. Me zambullí en el primer taxi que encontré, pero la ansiedad hizo que me bajara antes de llegar a destino.

La rapidez con la que corrí las cinco cuadras que faltaban para llegar a mi casa, bien me habrían significado el primer premio en cualquier carrera.

Lo cierto es que como suele suceder en estos casos, la situación no pasó a mayores y mi hija dormía plácidamente, agotada de tanto lagrimear, mientras yo veía estrellitas de todos los colores y el corazón se me salía por la boca.

Es imposible borrar ese recuerdo de mi memoria. No sólo porque creo que jamás había corrido con tanta rapidez en mi vida, sino porque fue la primera vez que experimenté aquella sensación que me acompaña siempre que estoy llegando tarde a buscar a mis hijas. Difícil de definir si me lo propusiera. Algo así como una mezcla de ansiedad y culpa.

Y aunque sé que no pasa nada, que ellas me esperan, ese extraño sentimiento se apodera de mí y me da fuerzas... Unas fuerzas increíbles para atravesar la ciudad caminando, corriendo, volando.

( Y ustedes... ¿También forman parte del "Club de las Madres Maratonistas"?)

7 de mayo de 2012

"EXTRAÑITIS"

                                                                                                                           Cristina Azocar Weisser


Sé que algún día voy a extrañar…

Tener que darles la mano para cruzar.
Recordarles que se cepillen los dientes.
Ir a buscarlas a un cumple.
Sentarme a hacer la tarea con ellas.
Atarles los cordones de los patines.
Llevarlas a la pediatra.
Prohibirles comer más caramelos.
Atarles el pelo con una colita.
Firmarles el cuaderno de comunicaciones.
Decirles varias veces que apaguen la luz de una vez y se duerman.


Porque ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que…

Jugaron con masa.
Dibujaron un garabato.
Les dio miedo un monstruo.
Dieron vueltas en una calesita.
Se durmieron a upa mío.
Lloraron en la pediatra.
Pidieron una cocinita para el cumple.
Anduvieron en la bici con rueditas.
Se disfrazaron de princesas.
Durmieron con la luz prendida.


Es así. Se pasa de una etapa a la otra, sin previo aviso.

Simplemente un buen día, dejan de hacer determinadas cosas y comienzan a hacer otras.

Y a nosotras nos toma por sorpresa. Así, como quien no quiere la cosa, de pronto prestamos un poco más de atención que de costumbre, y percibimos el cambio.

Descubrimos que están más grandes...  
Y nosotras más viejas, claro.



1 de mayo de 2012

"A TODAS"...


                                                                                                                 María Jesús Alvarez
                                                                                                   
A  las que están criando bebés, a las que tienen hijos que van a la escuela, y a las que ya tienen nietos.

A las que están fuera todo el día, y a las que están todo el día con ellos.

A las que disfrutan verlos crecer, y a las que también les da un poco de miedo.

A las permisivas, y a las que no dejan hacer nada.

A las que los llevan y los traen de todos lados, a las que todavía no se animan a manejar.

A las que se sientan con ellos a hacer la tarea, y a las que los dejan solos.

A las que se despiertan todas las noches, y a las que pueden dormir plácidamente.

A las que toman un cafecito con amigas, y a las que no les alcanza el tiempo para nada.

A las que lloran a la par de ellos, y a las que logran contenerse.
 
A las que viven a dieta, y a las que viven comiendo lo que ellos dejan.

A las que buscaron  serlo, y a las que las sorprendió la vida…

A todas… ¡Feliz día del trabajador!

(Porque ser madre es un verdadero trabajo full time, que no sabe de horarios ni de feriados.)


© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ