27 de mayo de 2011

"BUENOS RECUERDOS"

                                                                                                                                               Chie

Hace días que con mi hija mayor sólo hablamos de "Revoluciones" y "Virreinatos". No es que nos la demos de cultas… Sucede que hay prueba de Ciencias Sociales y tengo que admitirlo, nos hemos vuelto un tanto monotemáticas.

Una amiga de la escuela cumple años y la invitación incluye quedarse a dormir. La dejamos ir con la única condición de que ella no se queda… Ella se vuelve, porque hay que seguir estudiando.

Pero como es de esperarse, al poco rato me llama. Ese tono lo conozco, es de pedido y se convierte en cuestión de segundos en súplica.

Qué poco sirve poner acuerdos y pautas cuando del otro lado hay ocho nenas gritando que la dejemos quedarse.  

Y mi cabeza, comienza entonces con el interrogatorio habitual...
¿Acaso es más importante una buena nota en el boletín que un buen recuerdo en el corazón? 

Y sin dudarlo un instante le digo que sí, que puede, que se quede y disfrute y…  
Ya habrá tiempo para seguir estudiando.

Y entonces todas festejan el permiso otorgado.
Ahora sólo escucho los gritos de alegría de ocho nenas de diez años, entre ellas mi hija.

Y eso sin duda vale más que mil felicitados, muy bien y excelentes.
 Porque las buenas y las malas notas, pienso, con el tiempo se olvidan. 

Pero pasar  una noche despierta, en colchones en el piso, comiendo pochoclo y riendo con amigas… de eso sí, que seguro, no se va a  olvidar.

(Y ustedes... ¿Son de salirse de los planes?)


23 de mayo de 2011

"RAYADA"

                                                                                                                                     Iris Schwarz

“A menudo los hijos se nos parecen”… canta Serrat en una canción. “Les vamos transmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción”…

Demasiada verdad junta en una sola letra, pienso. Demasiadas cosas para enseñarles y demasiadas para tratar de que no.

¿Cómo  hacer para que no nos vean en esos momentos en que no nos sentimos orgullosos de nosotros mismos?
Y ni que hablar de nuestros defectos… ¿Cómo hacer para que no los adquieran como propios?

Yo, por ejemplo, tengo algo así como un “don” para detectar fallas. En las cosas materiales digo, no en las personas.
Pero como bien opina mucha gente que me conoce, este “don” no tiene ningún beneficio. Más bien todo lo contrario…

Lo que me pasa con las cosas es  un tema serio. Antes de comprar algo lo reviso cien veces y siempre pero siempre algo le encuentro.
“Serías buenísima trabajando en control de calidad en alguna empresa”, se ríe una amiga. “Seguramente”, pienso no muy feliz para mis adentros.

Tratar de encontrar la perfección en las cosas es un acto imposible de llevar a cabo. Detalles imperceptibles para otros y tan notorios para mí.
¿Qué les puedo decir…? Yo misma lo sé muy bien… 
Pretender que todo sea perfecto… ése sí que es un gran defecto.

(¿En qué tipo de cosas se reconocen “rayadas”? ¿Qué cosas no les gustaría que sus hijos "aprendieran" o copiaran de ustedes?)



19 de mayo de 2011

"CONTENIDA"

 
                                                                                              Melanie Florian
                                                                                      
  “Ana tiene 12 caramelos, 10 chocolates y le acaban de regalar 15 caramelos más. ¿Cuántos caramelos tiene en total?”, decía el problema que mi hija menor tenía que resolver para la escuela.

 “Sumo los caramelos y listo”, me dice  al instante. “¿Y para qué me cuenta cuántos chocolates tiene si no sirve para nada?”. “Es un problema con trampa”, le explico.”Te lo ponen para que dudes, para ver si caés”.

Ella se queda pensando y  mientras me regala una de esas sonrisas que todo lo pueden, me dice: “Pero con mi mamá al lado nunca voy a caer”,  y se pone a resolver el siguiente.

Y entonces, mientras la observo muy concentrada en lo suyo, supongo que no estoy haciendo las cosas mal como a veces se me ocurre pensar. 

Esas veces en que me siento desbordada y me replanteo todas y cada una de las cosas que hago, de las decisiones que tomo.

Esas veces en que me siento tan lejos de ese ideal de mamá que soñaba ser cuando todavía no lo era. Cuando no tenía ni remotamente idea  lo que significaba tener hijos de verdad.

Esas veces donde las cosas no se resuelven de la mejor manera porque los baños, los deberes, las peleas y las viandas se llevan el poco resto que a una le queda.

(¿Son de pensar seguido que están haciendo todo mal? ¿Son de autoevaluarse como madres?)



16 de mayo de 2011

"AFIRMATIVO, CAMBIO Y FUERA"

                                                                                                                                Elena Odriozola

Cuando mis hijas todavía eran chiquitas, comenzamos a desarrollar con mi marido un lenguaje paralelo. Algo así como un código en clave, un diccionario de sinónimos parlante, para hacernos entender sin que las chicas entendieran de qué hablábamos.

Frases tales como: “Giro en el carrusel” o “Adquirir palomitas de maíz” pasaron a formar parte de nuestras vidas. 

Cualquiera que nos hubiera escuchado en aquél momento, hubiera creído que se trataba de centroamericanos, o en su defecto de un par de locos.

Sólo restaba cambiarnos los nombres por Carlos Alfredo y María de las Mercedes para parecer salidos de alguna telenovela de la tarde.

Pero con el tiempo y el desarrollo de un sexto sentido,  ellas comenzaron a comprender el significado de todas y cada una de las palabras que escogíamos cuidadosamente día a día.

El trabajo se nos volvió más arduo. Nuestro vocabulario se enriqueció de una manera asombrosa. Comenzamos a perfeccionarnos de tal modo que tranquilamente podríamos haber pasado por embajadores de la “Real Academia Española”.

Como les contaba, las chicas comenzaron a comprender absolutamente todo... 

La prueba saltó a la vista el día que anuncié: “El can necesita orinar”, y ellas con la correa en la mano me dijeron: “Queremos ir con vos”.

(¿Y ustedes... utilizaron o utilizan palabras en clave? ¿Se cuidan para hablar de ciertas cosas delante de sus hijos?)





13 de mayo de 2011

"LAS MADRES PERFECTAS"

                                                                                                                                  Luis Percáres

No soy como esas mamás. No me sale, no puedo… Hablo de las  mamás  de la televisión.

Esas  que ven como su niño  se enchastra en el barro y luego lo esperan con una sonrisa y el nuevo jabón para la ropa en la mano.

No soy como esas mamás que festejan los baños de inmersión y el chapoteo de sus criaturas en el agua, con una paz envidiable, mientras alrededor queda todo inundado.

Ni como esas que limpian el piso sin chistar con el nuevo "producto multiuso", después de que sus angelitos derramaran casi toda la comida.

No  me sale, no puedo. Y siento una frustración...

Esas publicidades atentan contra mi autoestima, contra la estima de todas las madres del mundo.

¿Acaso es cierto que nos gusta limpiar? Que nos gusta desmanchar, secar, refregar… ¿Y encima con una sonrisa?

¿Cómo se hace para cumplir con el mandato que éstas nos imponen?

Yo por mi parte les juro que lo intenté,  pero ya tiré la toalla… Y no la pienso levantar, ni lavar.

(¿Y uds.? ¿Se exigen más de lo que pueden? Antes de ser mamás…  ¿se creyeron ese cuento de que era posible ser así de perfectas?)



9 de mayo de 2011

"QUE LOS CUMPLAS, FELIZ"...

                                                                                                                               Sarah Kay

 “Qué glamorosa resultó ser la generación de nuestros hijos”, me dice una amiga mientras juntas observamos a la pequeña cumpleañera vestida de princesa de pies a cabeza. Subida a un escenario, con la luz apagada y el techo iluminado de estrellitas de colores, cierra los ojos y sopla con fuerza las cinco velitas.

 “Que seas feliz, que se cumplan todos tus deseos”, le dice su mamá.
 “Feliz cumple”, le desea una amiguita que se le animó al micrófono.
 “¿Alguien más le quiere decir algo lindo?”, propone el animador.

“¿Qué les queda para los 15?”, me pregunta mi amiga a los gritos, mientras los chiquitines bailan y del techo cae espuma. ¿Cuántas escenas así hemos visto?. Yo, millones.

Los cumples se convirtieron en algo muy diferente a lo que eran en nuestra época.
Sólo había que pensar en comprar algunas tarjetitas y repartirlas. Siempre se hacían en casa o en el club. Con una corrida rápida hasta el supermercado nuestras mamás tenían resuelta la comida. Y la torta era sencilla, lo mismo que la animación.

Hoy frente a la cercanía de un evento de este tipo tenemos que empezar a buscar salón y animación temática varios meses antes, por miedo a no conseguir.

Yo empecé por los cumples de Barney y de Princesas y ya voy por los de 3d y mini disco.

Y encima una vez  terminado el festejo, suplicando que todo haya salido según lo planeado… habrá que romper el chanchito.

“¿Y estos $300? “. “Los chicos extras,  la camarera, y el..." 
“Y el aire que respiramos”, le digo resignada a la dueña.

(¿Qué experiencias tienen en relación a los cumples de sus hijos?)



5 de mayo de 2011

"¿PUEDE VENIR?"...


Después de una agotadora jornada de trámites varios y trabajo, por fin se hace la hora y corro con el último aliento que me queda a buscar a mis hijas a la escuela.

Entre el tumulto de chicos las distingo, me esperan ansiosas, con una cara que ya conozco y que ruego para mis adentros no sea esa.

“Mami, ¿puede venir?.... “Mami, ¿puedo invitar?...”
“Chicas… Por favor, se los pido. Hoy estoy cansada…”

Y podría seguir diciendo cosas… pero no. Ahí las tengo plantadas nomás a las mías y a sus respectivas amigas. Todas mirándome con carita de buenas, carita de “porfi”. Ahí están y se miran y se codean y me suplican y… yo, yo cedo.

Y aquí estoy… preparando merienda para cuatro, pidiendo que bajen el volumen de la música, que no corran por las escaleras en medias, que no cierren las puertas así…

Y sigo preguntándome, después de ocho horas en la escuela: ¿de dónde sacan esta energía para seguir jugando? No logro responderme, pero las veo derrochándola de lo lindo entre cambios de vestuarios y coreografías varias.

Yo también quiero, compartan… aunque sea un poquito, pienso, mientras el resto que me queda lo uso para ir preparando la cena.

(¿Y ustedes? ¿Qué tal se llevan con el programa de invitar amigos a casa después de la escuela?  ¿Son de hacerlo seguido?)


2 de mayo de 2011

"QUE SEPA COSER, QUE SEPA BORDAR"...

                                                                                                                                  Valeria Docampo

Y sí… hay cosas para las que como mamá, no soy muy buena.

La cocina por ejemplo… Diría que en la cocina soy malísima. No me gusta, no me sale.
Cuando mis hijas eran chiquitas les preparaba polenta, y tenía tantos grumos que terminaban masticándola. Las tortas se me queman y no me doy maña ni para hacer un pollo al horno.

Pero debo reconocer que hay otras cosas para las que sí soy buena.
Todas somos buenas en algo… ¿o no?
Entonces ahí va mi lista:

- Soy buena improvisando disfraces (ya llevo en mi haber uno de caperucita roja, dos de dama antigua, uno de lavandera y otro de india).

- Soy buena ordenando lo que van dejando tirado por todos lados (lo hago todos los días, y ya he batido récords de dejar la casa más que presentable en sólo diez minutos).

- Soy buena para recordar absolutamente todas las cosas que tienen que llevar a la escuela (sólo una vez olvidé mandarles el almuerzo y es el día de hoy que me llena de culpa).

- Soy buena para tener charlas “de mujer a mujer” cuando algún tema las intranquiliza.

- Soy buena guardándoles secretos. Saben que mi boca queda sellada, que pueden confiar en mí.

- Soy buena ayudándolas con las tareas de la escuela, y si se descuidan un poco les termino pintando todos los dibujos.

Hay cosas para las que somos verdaderamente buenas. Lo vamos descubriendo en el trayecto y a veces hasta nos sorprendemos de nosotras mismas. Pequeñas alegrías que nos depara este oficio.

(¿En qué cosas se reconocen verdaderamente buenas como mamás?)


© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ