Chie
Hace días que con mi hija mayor sólo hablamos de "Revoluciones" y "Virreinatos". No es que nos la demos de cultas… Sucede que hay prueba de Ciencias Sociales y tengo que admitirlo, nos hemos vuelto un tanto monotemáticas.
Una amiga de la escuela cumple años y la invitación incluye quedarse a dormir. La dejamos ir con la única condición de que ella no se queda… Ella se vuelve, porque hay que seguir estudiando.
Pero como es de esperarse, al poco rato me llama. Ese tono lo conozco, es de pedido y se convierte en cuestión de segundos en súplica.
Qué poco sirve poner acuerdos y pautas cuando del otro lado hay ocho nenas gritando que la dejemos quedarse.
Y mi cabeza, comienza entonces con el interrogatorio habitual...
¿Acaso es más importante una buena nota en el boletín que un buen recuerdo en el corazón?
Y sin dudarlo un instante le digo que sí, que puede, que se quede y disfrute y…
Ya habrá tiempo para seguir estudiando.
Y entonces todas festejan el permiso otorgado.
Ahora sólo escucho los gritos de alegría de ocho nenas de diez años, entre ellas mi hija.
Y eso sin duda vale más que mil felicitados, muy bien y excelentes.
Porque las buenas y las malas notas, pienso, con el tiempo se olvidan.
Pero pasar una noche despierta, en colchones en el piso, comiendo pochoclo y riendo con amigas… de eso sí, que seguro, no se va a olvidar.
(Y ustedes... ¿Son de salirse de los planes?)




