30 de marzo de 2012

"OMMM"...

                                                                                                                        Kathy R. Jeffords


Hay una frase de Napoleón Bonaparte que dice: “Vísteme despacio, que estoy apurado”.

¿La conocen? Seguramente sí. Tiene muchísimos años, pero aún sigue en vigencia… sobre todo entre los chicos.

¿O acaso me van a decir que no notaron que la rapidez de nuestros hijos al vestirse es inversamente proporcional a nuestro apuro?

¿Pensaron que lo hacían para fastidiarnos?

¡No! Ellos tardan media hora para ponerse una zapatilla y otra media más para atarse la otra, porque saben que haciendo las cosas con lentitud salen mejor que a las apuradas.

¡Vaya descubrimiento! Y yo que me enojo todas las mañanas…

La nueva “onda slow”.

Sólo se trata de adaptarse, de cambiar algunos hábitos… (nuestros, por supuesto), para estar en sintonía.

Y yo les juro que lo intento, pero qué difícil se me hace a veces…

(Y ustedes... ¿También conviven con adeptos a la onda slow?)




25 de marzo de 2012

"¡UN AÑO!"

                                                                                                                       Miss Pink
             
               ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS!

23 de marzo de 2012

"ENSEÑANZAS"...

                                                                                                                                 Nicolás Gouny


Primera reunión de padres de sexto grado, del cole nuevo… Dos maestros atentos a las inquietudes que los niños de 10 y 11 años, puedan tener en esta etapa de la vida, previa a la adolescencia. Dos personas modernas, descontracturadas y amorosas, que nos comunican a todos los papás presentes, que sujeto y predicado, cálculos matemáticos e historia, se aprende en cualquier momento, pero que a ser buenas personas y buenos compañeros, se aprende ahora y es para siempre, y ahí es donde ellos van a poner el énfasis.
(Ésa es la escuela que quiero para mis hijas).

Consulta al odontopediatra, que es tan cariñoso y divertido, que mis hijas se ríen a la par de él con cada ocurrencia o chiste. Les pinta los dientes con un líquido fuxia, para que vean más gráficamente dónde queda placa bacteriana. Ellas disfrutan del aprendizaje, lo desafían a volver a pasar la prueba en un mes, y superarla.
(Ése es el odontólogo que quiero para mis hijas).

La profesora de inglés que va a venir a darles clases a casa, comprende que es un año especial. Que hubo cambio de escuela, que de pronto les mandan más tarea que en el otro cole, que pueden estar sintiéndose exigidas. Propone aprender a través del juego. Propone cantar y bailar, contar cuentos y divertirse, que explica, es la mejor manera de aprender.
(Ésa es la profesora que quiero para mis hijas).

A la nueva amiga de mi hija mayor, se le ocurre que pueden ir juntas al primer cumple del año. Viene un rato antes a mi casa, le presta un vestido, le dice que está preciosa.
A mi hija se le van todos los nervios en un minuto. Se van contentas, contentísimas.
El nuevo amigo de mi hija menor, se auto-invita a casa. Se me acerca y me dice que quiere venir a jugar con ella, porque le “Cayó re buena onda” (palabras textuales). Y yo me lo traigo, por supuesto. Y juegan que da gusto verlos, y él se despide con un “Lo pasé genial, gracias, buen finde”.
(Ésa es la clase de amigos que quiero para mis hijas).

Aprender a elegir la clase de personas que queremos en nuestra vida, y en la de nuestros hijos. Enseñarles que ni la escuela, ni los médicos, ni las amistades, son para sufrir. Que la letra con sangre, no entra. Que las mismas cosas, de manera amorosa, sirven más… infinitamente más. Y por sobre todas las cosas… que la gente (la buena gente) enriquece nuestra vida.
(Esa es la clase de cosas, que quiero que aprendan mis hijas).


19 de marzo de 2012

"SORPRESAS VIRTUALES"

                                                                                              Melanie Florian
                                            
Tanto pero tanto insistieron, que finalmente las dejamos. Les dimos permiso para abrir su propia cuenta de "Facebook", a pesar de verlas chicas para involucrarse tan de repente en un mundo virtual del cual nosotros no formamos parte.

La razón fue poder seguir en contacto con sus compañeros del cole de siempre, dado que ya no iban a poder seguir viéndolos como antes, debido al cambio.

"Facebook" cumplió su función. Y sirvió además, para que las nuevas compañeras de mi hija mayor, le dieran una hermosa bienvenida a través de sus mensajes.

Pero sirvió también, para que un antiguo compañero de mi hija menor, se propasara con ella. Un nene de mínimos nueve años, envalentonado detrás de un monitor, mandando chats cargados de imágenes y vocabulario inapropiados hasta para un adulto.

Me costó bastante recobrarme del asombro, la sorpresa y la bronca.
Juntas decidimos borrarlo de su lista de "amigos".

"Dejáme reparar, antes de darle la pena de muerte", me rogó la madre.
¿Qué puedo decirles?... En situaciones así soy tremendamente impulsiva, y no hay vuelta atrás.

Aunque me hablen de pedagogía, de comprensión y de perdones... siento que si a esta edad no les enseño que nadie, pero nadie, tiene derecho a maltratarlas, ni a  faltarles el respeto, (y menos que menos un amigo)...  ¿Entonces cuándo?

Y las disculpas finalmente llegaron... pero la indignación y el enojo, siguen sin querer abandonarme.

(Y ustedes... ¿Tuvieron alguna mala experiencia con sus hijos, en el mundo virtual?)

10 de marzo de 2012

"DE FESTEJO"

                                                                                                                                              Viviana Bilotti


Hoy se cumplen nueve años ya, de aquél día en que me acosté sabiendo que tendría que volver a levantarme en unas  pocas horas.

No tenía miedo, no era la primera vez que pasaba por esto. Confiaba en mi instinto, sabía que habría sensaciones que mi cuerpo recordaría.

Y así fue el nacimiento de mi segunda hija... tranquilo y hermoso, a pesar de que ella 
estaba apuradísima por nacer y apenas nos dio tiempo de llegar a la clínica. 

Hasta el médico se sorprendió del apuro que esta niña traía. Tanto, que llegué a la sala de parto, ya con su cabeza afuera.

Nació un lunes 10 de marzo a las 7.10 de la mañana. Ese mismo día, en Buenos Aires, comenzaban las clases.
“¿Dónde está la beba apurada por ir a la escuela?”, preguntó el neonatólogo que la revisó por primera vez.

Y presagio o no, resultó ser de lo más inteligente y estudiosa. Y ocurrente… tremendamente ocurrente.

Desde chiquita,  jamás se cansa de preguntarse y preguntarnos acerca de todo. No acepta un “porque sí” por respuesta, se ofende, ella espera explicaciones concretas, aunque a veces no podamos dárselas. “¿Existe que nazcan perros gemelos?”, preguntó a los 4 años, y todavía seguimos tratando de averiguárselo.

¡Cómo la quiero a esta chiquita de 9 años!

Va a ser mejor que no se entere que la llamo chiquita. Es que ella ya se siente grande.
Y yo también la veo un poco así, aunque me guste creer que va a seguir siendo mi “bebota” por siempre.

¡Cómo me alegra la vida!

¡FELIZ CUMPLE, PRECIOSA!

5 de marzo de 2012

"DUDA EXISTENCIAL"

                                                                                                                           Cathy Gendron

No olvidar...

- Que estudien para las pruebas.

- Llevarlas al taller de teatro.

- Buscarlas de la casa de la  amiga.

- Darles las vacunas.

- Contratarles clases de inglés.

- Hacerles el tratamiento contra los piojos.

- Buscarlas del cumpleaños.

- Chequear que hayan hecho los deberes.

- Llevarlas a la clase de patín.

- Comprarles los materiales que les pidieron en el cole.

- Organizar la pijamada en casa.

- Ayudarlas a buscar información sobre...

- Regalar los  juguetes que ya no usan.

- Comprarles zapatillas nuevas.

- Firmar la nota del cuaderno de comunicaciones.

- Pedirles turno en el pediatra, el oftalmólogo, el dentista, el otorrino...

Y yo sigo preguntándome...  ¿De dónde saco tiempo para poder vivir mi propia vida?
© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ