Nicolás Gouny
Primera reunión de padres de sexto grado, del cole nuevo… Dos maestros atentos a las inquietudes que los niños de 10 y 11 años, puedan tener en esta etapa de la vida, previa a la adolescencia. Dos personas modernas, descontracturadas y amorosas, que nos comunican a todos los papás presentes, que sujeto y predicado, cálculos matemáticos e historia, se aprende en cualquier momento, pero que a ser buenas personas y buenos compañeros, se aprende ahora y es para siempre, y ahí es donde ellos van a poner el énfasis.
(Ésa es la escuela que quiero para mis hijas).
Consulta al odontopediatra, que es tan cariñoso y divertido, que mis hijas se ríen a la par de él con cada ocurrencia o chiste. Les pinta los dientes con un líquido fuxia, para que vean más gráficamente dónde queda placa bacteriana. Ellas disfrutan del aprendizaje, lo desafían a volver a pasar la prueba en un mes, y superarla.
(Ése es el odontólogo que quiero para mis hijas).
La profesora de inglés que va a venir a darles clases a casa, comprende que es un año especial. Que hubo cambio de escuela, que de pronto les mandan más tarea que en el otro cole, que pueden estar sintiéndose exigidas. Propone aprender a través del juego. Propone cantar y bailar, contar cuentos y divertirse, que explica, es la mejor manera de aprender.
(Ésa es la profesora que quiero para mis hijas).
A la nueva amiga de mi hija mayor, se le ocurre que pueden ir juntas al primer cumple del año. Viene un rato antes a mi casa, le presta un vestido, le dice que está preciosa.
A mi hija se le van todos los nervios en un minuto. Se van contentas, contentísimas.
El nuevo amigo de mi hija menor, se auto-invita a casa. Se me acerca y me dice que quiere venir a jugar con ella, porque le “Cayó re buena onda” (palabras textuales). Y yo me lo traigo, por supuesto. Y juegan que da gusto verlos, y él se despide con un “Lo pasé genial, gracias, buen finde”.
(Ésa es la clase de amigos que quiero para mis hijas).
Aprender a elegir la clase de personas que queremos en nuestra vida, y en la de nuestros hijos. Enseñarles que ni la escuela, ni los médicos, ni las amistades, son para sufrir. Que la letra con sangre, no entra. Que las mismas cosas, de manera amorosa, sirven más… infinitamente más. Y por sobre todas las cosas… que la gente (la buena gente) enriquece nuestra vida.
(Esa es la clase de cosas, que quiero que aprendan mis hijas).