A veces los buscamos y otras, simplemente llegan... sin avisar. Y no hablo de los hijos, aunque bien podría ser el caso. Hablo de las mascotas… con quienes también creamos vínculos tan fuertes, tan incondicionales, tan para siempre.
En mi caso fue una sorpresa, un regalo. Venía envuelto en un buzo azul, muerto de miedo.
“Si no lo querés me lo llevo”, me dijo mi marido (por entonces mi novio) mientras yo sostenía entre mis manos un perrito minúsculo que parecía de juguete, sabiendo que ya no habría vuelta atrás. Porque fue así, amor a primera vista… lo mismo que pasa con los hijos, aunque uno no lo sabe hasta que los tiene.
Hace casi quince años me convertí en su mamá adoptiva y él en mi fiel compañero. Transitamos juntos por mudanzas, viajes, embarazos…
Mañana es el “día del animal”, y yo lo pongo de excusa para decirle una vez más a mi perro que lo adoro, que lo quiero con locura.
Y aunque a veces los buscamos y otras simplemente llegan sin avisar, siempre terminamos protegiéndolos, ayudándolos, amándolos… Casi casi,diría, lo que hacemos con los hijos.
(¿Tienen o tuvieron animales? ¿Cómo se relacionan con ellos? ¿Y sus hijos?)




