Llega un día en que no se despiertan más por la noche, y ahora no pueden ni despertarse para ir a la escuela.
Llega un día en que si les preguntás qué prefieren que les regales, si una muñeca o ropa, se te quedan mirando con esa cara que lo dice todo.
Llega un día en que te acercás a ver qué están dibujando y te cierran el cuaderno en la cara, porque no están dibujando… están escribiendo su diario íntimo.
Llega un día en que te sacan la revista que estás leyendo para ver lo que se usa esta temporada.
Llega un día en que dejan de cantar en castellano y se saben absolutamente todas las letras de sus ídolos (en inglés).
Llega un día en que el abuelo las llama para invitarlas a la plaza, y ellas no saben cómo decirle que ya no les divierte ir, sin ofenderlo.
Llega un día en que pasar el día con una amiga, es mejor plan que estar con nosotros.
Llega un día en que nos despertamos, y nos damos cuenta de que están grandes, de que crecieron…
Ese día alguna vez indefectiblemente llega… y nos deja felices y perplejos por partes iguales.




