27 de octubre de 2011

"EL TIEMPO PASA"...

                                                                                                             Elena Odriozola

 Llega un día en que no se despiertan más por la noche,  y ahora no pueden ni despertarse para ir a la escuela.

Llega un día en que si les preguntás qué prefieren que les regales, si una muñeca o ropa, se te quedan mirando con esa cara que lo dice todo.

Llega un día en que te acercás a ver qué están dibujando y te cierran el cuaderno en la cara, porque no están dibujando… están escribiendo su diario íntimo.

Llega un día en que te sacan la revista que estás leyendo para ver lo que se usa esta temporada.

Llega un día en que dejan de cantar en castellano y se saben absolutamente todas las letras de sus ídolos (en inglés).

Llega un día en que el abuelo las llama para invitarlas a la plaza, y ellas no saben cómo decirle que ya no les divierte ir, sin ofenderlo.

Llega un día en que pasar el día con una amiga, es mejor plan que estar con nosotros.

Llega un día en que nos despertamos, y nos damos cuenta de que están grandes, de que crecieron…

Ese día alguna vez indefectiblemente llega… y nos deja felices y perplejos por partes iguales.

20 de octubre de 2011

"EN POCAS PALABRAS"

  
                                                                                                                                             Jimmy Liao

El día que decidí que iba a dejar mi trabajo en relación de dependencia para dedicarme a escribir, se lo comuniqué a mis hijas.

“Te felicito, mami. Estoy muy orgullosa de vos”, me dijo la mayor, mientras me abrazaba.

Esas fueron sus palabras textuales… y a mí se me hizo un nudo en la garganta de la emoción.

Porque después de tantas idas y vueltas antes de dar ese salto tan arriesgado, ahí estaba ella, mi chiquita más grande, diciéndome lo que necesitaba escuchar.

Creo que ni yo misma como mamá, soy tan acertada cuando reclaman mi apoyo o mi consuelo.

Muchas veces me quedo atrapada en los detalles de lo que me cuentan, en el cómo y no en el qué y me falta la lucidez para decirles ese tipo de cosas que tranquilizan, que permiten volver al propio eje y relajarse.

“Vas a ver que vas a estar mucho más contenta”, concluyó.

 Y así, sin más, dio por finalizado su pequeño y gran discurso.


                                             ¡10.000 gracias a todos por las visitas!


15 de octubre de 2011

"CONTRADICCIÓN"

                                                                                    Mónica Calvo

“¿Cómo es posible que nunca me hayas dicho lo doloroso que era esto?”,  es la frase con la que recibí a mi mamá aquél 1ero. de junio, desde la cama del sanatorio. 

Apenas unas horas antes acababa de nacer mi primera hija, y mientras la increpaba  con semejante pregunta, no podía dejar de mirar a mi bebita, embelesada y muerta de amor. Sintiéndome todavía agotada, pero tan feliz.

Esa imágen quedó grabada para siempre en mi memoria. Una especie de símbolo de la maternidad, el sentimiento más inmenso y  contradictorio que conocí.

A partir de ese día, mi vida nunca volvió a ser la misma.

Olvidé para siempre millones de cosas y conocí otras, impensadas hasta ese momento.

Sin embargo no siempre es todo color de rosa, ¿no?. Seamos sinceras.
Hay tantas cosas que relegamos, postergamos, cancelamos… 

Hay tantas cosas que nos cansan, nos abruman, nos angustian, nos dan temor, y que antes desconocíamos por completo.

Hay tantas veces en que nos encontramos llorando, gritando, diciendo frases  que nos brotan solas de la boca, por el hecho de ser madres.

Y a la vez... ¡Cuánta felicidad!

“Bienvenida al club”, solo atinó a decir mi mamá, con un hilo de voz, aquel día. Las lágrimas le rodaban por las mejillas mientras sostenía en brazos a su primera nieta.

¡Feliz día de la madre para todas! ¡De corazón!

* Dedico este post a mi mamá... ¡GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE PRESENTE!

10 de octubre de 2011

"SOBRE GUSTOS"...

                                                                                                                    Sarah Kay


No me arrepiento de los gustos de mi infancia.
No me sale juzgarlos, ni me burlo de ellos… no podría.

A los gustos de mi infancia los defiendo contra viento y marea, porque en su momento me alegraron, me emocionaron, me divirtieron, me entretuvieron, me permitieron vivir en un mundo de fantasía.

A los gustos de mi infancia los preservo con orgullo y con respeto. Me recuerdan que aún siendo chiquita, pude elegir.

Me recuerdan además, que como madre, debería dejar a mis hijas disfrutar de aquello que les gusta, sin interponer prejuicios adultos.

A los gustos de mi infancia  los recuerdo con el mayor de los cariños, porque por sobre todas las cosas, supieron hacerme feliz.

Dedico este post a:

* Rafaella Carrá (por las horas que pasamos con mi prima Gaby, imitándola).

* “Los Parchis” (porque para mí Yolanda era la más linda, y yo quería parecerme a ella).

* Pipo Pescador y  María Elena Walsh (porque me llenaron de música).

* Hugo Midón (porque me hizo enamorar del teatro desde “La vuelta a la manzana”).

* “Heidi”,  “La Familia Ingalls”, “Chips”, “El Chavo del Ocho”, “La Isla de Gilligan”,  “Hechizada”, “La mujer Maravilla”,  “El crucero del amor” (y tantos programas…  porque me hicieron compañía).

* La película “Melody” (porque fue la primera historia de amor -en mayúsculas- que vi).

* La revista “Humi”, los libros de la colección “Robin Hood” y de “Los Hollister” (porque intensificaron mi pasión por la lectura).

* Elsa Bornemann (porque gracias a ella descubrí que además de leer, me gustaba escribir).

* “Sarah Kay” (por sus ilustraciones tan dulces que adornaron mi habitación, mi mochila, mi carpeta, mis papeles de carta, mis cajitas…)

A todos ellos, y a todos los que me olvido también: ¡GRACIAS!

(Y ustedes... ¿qué gustos de la infancia recuerdan con cariño?)



4 de octubre de 2011

"EN DÍAS COMO HOY"


                                                                                       Julia Guther

Hay días, como hoy, en que llego a mi casa sin ganas de nada.

Sin ganas de mirar cuadernos de comunicaciones, ni de repasar inglés para la prueba.

Sin ganas de planear la cena, ni las viandas de mañana.

Sin ganas de buscarlas de un cumple, ni de llevarlas a patín.

Sin ganas de obligarlas a bañarse, ni de pedirles que ordenen.

Sin ganas de desenredarles el pelo, ni de prepararles el uniforme.

Sin ganas de mandarles la plata para la excursión, ni de enojarme porque hace horas que están en la computadora.

Hay días, como hoy, en que me pregunto cómo es que nadie fue capaz de recordarme que los bebés son preciosos, pero que en algún momento crecen.

Cómo es que nadie me alertó que lo más difícil no es llevar la panza a cuestas, ni intentar dormir los últimos meses del embarazo…

Que lo más difícil no es el parto, ni la vuelta a casa con el miedo a cuestas.

Que lo más difícil, comienza cuando crecen, cuando caemos en la cuenta de que tenemos una persona a nuestro cargo.

Cuando el exceso de responsabilidades y el cansancio nos hace repreguntarnos en qué nos metimos cuando nos metimos en esto…

Aunque la respuesta, la sepamos de memoria.

Aunque de poder elegir nuevamente… jamás lo dudaríamos, porque desde que ell@s existen, somos las personas más cansadas del mundo, pero también las más felices.



© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ