28 de abril de 2011

"¡FELIZ DÍA!"


A veces los buscamos y otras, simplemente llegan...  sin avisar. Y no hablo de los hijos, aunque bien podría ser el caso. Hablo de las mascotas… con quienes también creamos vínculos tan fuertes, tan incondicionales, tan para siempre.

En mi caso fue una sorpresa, un regalo. Venía envuelto en un buzo azul, muerto de miedo.  
“Si no lo querés me lo llevo”, me dijo mi marido (por entonces mi novio) mientras yo sostenía entre mis manos un perrito minúsculo que parecía de juguete, sabiendo que ya no habría vuelta atrás. Porque fue así,  amor a primera vista… lo mismo que pasa con los hijos, aunque uno no lo sabe hasta que los tiene.

Hace casi quince años me convertí en su mamá adoptiva y él en mi fiel compañero. Transitamos  juntos por mudanzas, viajes, embarazos…

Mañana es el “día del animal”, y yo lo pongo de excusa para decirle una vez más  a mi perro que lo adoro, que lo quiero con locura.

Y aunque a veces los buscamos y otras simplemente llegan sin avisar, siempre terminamos protegiéndolos, ayudándolos, amándolos… Casi casi,diría, lo que hacemos con los hijos.

(¿Tienen o tuvieron animales? ¿Cómo se relacionan con ellos? ¿Y sus hijos?)



25 de abril de 2011

"FERIA DE ARTESANÍAS"

                                                                                                                                             Clarice Bean

Eso es lo que podría armar a esta altura de mi vida con la producción de objetos que llevan hechos mis hijas a lo largo de estos años.

Si sumo desde sala de dos hasta hoy (entre jardín, plástica y carpintería)  necesitaría poco menos que el “Centro Municipal de Exposiciones” para poder mostrarlos todos.

¿Cómo se hace para convivir con tantos?, me preguntaba hace un tiempo.
¿Se eligen algunos y se desechan otros? ¿Y cuál es el criterio a la hora de elegir? ¿Dejamos los que más disfrutaron hacer, los que más lindos quedaron o los que fueron un regalo para nosotras? ¿Y los que decidimos que ya es hora de abandonar a su suerte?...

 A esta altura, lo que sí llevo aprendido es que no hay que consultar tanto, porque para ellas todo sirve, todo es útil, todo es lindo…
Pero también llevo aprendido que tengo que soportar las “metidas de pata”…

Como cuando sin querer tiré un dibujo de mi hija mayor que me encantaba. Y aunque a ella no le molestara en lo más mínimo el incidente, terminé pidiéndole que me hiciera  otro igual.

O como aquella otra vez en que haciendo “limpieza de mochila” terminé tirando una cantidad infinita de hojas secas y ramitas de mi chiquita de tres.
“¿Te gustó el regalo que les llevó ayer?”, me preguntó la maestra. “Estuvo todo el recreo en el patio juntando cosas para ustedes”.

Sí, hay lecciones que a fuerza de golpes voy aprendiendo.
Y a esta altura, debo confesarles… creo que prefiero construir una baulera en mi casa que pensar en volver a tirar algo.

(Y ustedes… ¿Guardan todo? ¿No guardan nada? ¿Eligen?)

21 de abril de 2011

"MI MANO DERECHA"

                                                                                     Isabel Cabello

“¿Cuál es la derecha que nunca me acuerdo?”, me preguntó mi hija menor confundida, cuando todavía era chiquita. “Ésta”, le mostré. “Acordáte que es la que usas para dibujar”.

 “Para dibujar y para muchas cosas más”, me contestó pensativa.
“Con la derecha agarro el tenedor, el teléfono, abro la canilla, prendo la tele. Con la derecha puedo…”

 “Bueno… Suficiente, mi amor. Quedó claro entonces. Ahora no te vas a confundir más. Cuando decís la derecha te mirás la mano con la que hacés todo eso y listo”.

“O me miro la otra y me acuerdo que esa no es, que la uso muy poco y por eso está más nuevita”.

Me reí de la ocurrencia y ella se quedó mirándome seria, sin entender cuál era el chiste.

Nos sorprenden en el momento menos esperado con sus salidas, con sus respuestas, con su forma tan singular de ver las cosas. Y está bueno seguirlos, aunque por mi parte lo admito... no siempre me sale.

¡Qué bueno estaría proponernos ver la vida a través de sus ojos un poco más seguido!

(¿Recuerdan alguna frase, ocurrencia o anécdota divertida para contar de sus hijos?)


18 de abril de 2011

"EN EL OLVIDO"


                                                                                      Viviana Bilotti


Tengo que admitirlo…a pesar de la nostalgia que siento cada vez que veo un bebé, hay algunas cosas de aquella época (en que mis hijas eran muy pequeñas) que no extraño para nada.
Y si hago un poco de memoria hasta me siento capaz de confeccionar una lista. Ahí va...

- Salir a todos lados con el bolso cargado de bártulos (chupete, toallitas, pañales, sonajero, babita, muda de ropa, mamadera con agua… )

- El cochecito super-ultraliviano- de última generación que era más difícil de cerrar que un paraguas en día ventoso.

- Los vómitos en los lugares menos prácticos, por ejemplo arriba de un taxi.

- El llanto a través del baby-call en mitad de la noche.

- Emponcharlas durante media hora para ir a hacer una compra al almacén de la esquina. 
 
- La casa “estilo minimalista” por temor a que tiraran o rompieran cualquier cosa.

Y podría seguir nombrando, supongo… si no fuera porque algunas, quedaron para siempre en el olvido.

(¿Qué cosas no extrañan de aquella época? ¿Tienen ganas de hacer memoria?
Para las que todavía tienen bebés: ¿Hay algo que están deseando poder dejar de hacer?)



14 de abril de 2011

"CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA"

                                                                                                             Irisz Agocs


Nos quedamos sin computadora. La susodicha fue “asesinada” por mi marido en el mismísimo instante en que nuestras hijas luchaban cuerpo a cuerpo por su culpa. En un acto desesperado decidió desconectarla hasta nuevo aviso. “No tuve opción”... me explicó por si hiciera falta, en estado de shock con el cable en la mano.
Y yo, lejos de lamentarlo, casi grito de la alegría porque por fin uno de los dos se animó a concretarlo. Desde hacía tiempo fantaseábamos con la idea de hacerlo. Hartos ya de las peleas. De escuchar cómo una contaba  los minutos que le faltaban a la otra para terminar su “turno”. Hartos ya de verlas durante horas frente a la pantalla, obnubiladas.
Hartos de ver cómo se les pasaban los mejores años y meses y días de sus vidas así, sentadas frente a un monitor.
La salvación llegó en forma de castigo. Y digo la salvación, porque ellas florecen. Se despiertan de su letargo cual bellas durmientes besadas por un príncipe.
Es recién en esos momentos, en que se dan cuenta que también existen otras cosas, que la diversión no se termina ahí.
Y es recién entonces, cuando recuerdan que hace mucho que no miran esa película que aman. Y es recién entonces, cuando se acuerdan de ese libro para pintar “mandalas” que descansa en el estante. Y de la cantidad de canutillos que tienen para hacer aros y pulseras y collares. Y se acuerdan también de que pasado el rencor, se tienen para jugar juntas.
Y yo me acuerdo también de lo lindo que cantan. Ahora mismo puedo oírlas, micrófono en mano. Las escucho cantar y reírse, y me vuelve el alma al cuerpo.
Sí, mis hijas lejos de la computadora, florecen.  
Y yo de pie frente al monitor hago un minuto de silencio en honor a esta feliz pérdida,  mientras pienso… “Que en paz descanse por mucho tiempo más”.

¿Cómo es la relación de sus hijos con la computadora?  ¿Hay alguna anécdota para contar?

11 de abril de 2011

"SU PREGUNTA NO MOLESTA"

                                                                                                                          Clarice Bean

Y sí… lo admito: soy una mamá preguntona.  Y era poco probable que resultara ser de otra manera porque así soy también en la vida.
¿O es que acaso somos de un modo cuando  ejercemos de madres y de otro con el resto del mundo? Bueno… a mí no me pasa. Yo soy igual en ambos lados.

Soy demasiado curiosa y no lo puedo evitar.

Me encanta establecer una especie de encuesta nacional cada vez que tengo mis dudas sobre algo y quiero saber cómo reaccionaría o actuaría el resto de las personas en mi misma situación.
¿Será que acaso me dejaron marcada la cantidad de años que trabajé en investigación de mercado?  No lo sé…

Lo cierto es que también me gusta indagar a mis hijas sobre los temas más diversos… ¿Qué comiste hoy en el comedor? ¿Estaba bien el trabajo de inglés? ¿Cómo estuvo el cumple?
Por suerte ellas se enganchan y me cuentan.
Ya vendrá la adolescencia y sus silencios.
Todavía falta, y yo... aprovecho.

En definitiva, sólo estoy demostrando interés, y eso… eso es algo que mejor que  siempre sobre y nunca falte.

 (¿Son mamás "preguntonas"? ¿Son de querer saber en detalle lo que hacen sus hijos?)

7 de abril de 2011

"EN EL AUTO DE MAMÁ"


                                                                                                                                  Karin Taylor

“Cuando sea grande voy a ser diferente a  vos”, me dice mi hija mayor con cara pícara. “¿Sí?”, le contesto extrañada. Y mientras tanto hago un rápido repaso mental de las cosas de las que no me siento muy orgullosa pero que me cuesta cambiar.  Demasiado  ansiosa,  demasiado indecisa, demasiado…

“Cuando sea grande voy a usar tacos todo el día y voy a saber manejar”, continúa.
“Ah! Se trataba de eso”, pienso aliviada. “Voy a usar tacos muy altos para todo, hasta para ir al supermercado. Y le voy a pedir a papá que a los dieciséis  me enseñe a  usar el auto”. “Mirá vos”… le digo divertida a mi pequeñuela de diez.

“Cuando sea una mamá y tenga que llevar a mis hijos a algún lado, los voy a poder llevar en mi auto, no van a tener que ir caminando o en taxi, como nosotras”.

“Es que me da miedo. Siento que soy muy despistada y que no voy a poder con todo. Son muchas cosas que hay que coordinar al mismo tiempo”, le digo tratando de encontrar un poco de comprensión de su parte.

“Dále,  mami… Sería lindo”. “Sí, mi amor. Ya lo sé”… Y para mis adentros pienso que es una de esas cosas a las que no me voy a animar nunca.
“En una de esas… El año que viene…”. 

Se le ilumina la carita y me abraza   “Entonces… ¿vas a aprender a manejar?”. 
“Bueno… en principio estaba pensando en empezar por  ir  al super en tacos”.

 (¿Qué cosas nunca se animaron a hacer y creen que ya va siendo hora de intentarlo?)

4 de abril de 2011

"LOS HERMANOS SEAN UNIDOS"...



“¿Las tuyas también se pelean?”, me pregunta una madre a la salida de la escuela entre preocupada y avergonzada por sus pequeños, que se pegan de lo lindo frente a todos.
“¡Claro!", le contesto un tanto sorprendida por la obviedad de su cuestionamiento. 
“¡Son hermanas!”, le aclaro por si hiciera falta, y busco entre el tumulto a mis hijas.

Las observo caminar casi abrazadas, pero tantas  veces  lo hacen a los empujones. Se ríen juntas y otras se maldicen. Hay días en que comparten todo, y otros en que no se prestan nada.

Sí, son hermanas… con toda la riqueza y la dificultad que este vínculo implica.

“Bienvenido el hermanito”, me dijo la pediatra cuando le conté de mi segundo embarazo. Para tranquilizarme supongo, para borrarme un poco la cara de susto que traía encima.
No era sólo el ver cómo me iba a arreglar con dos. Era también miedo a perder ese idilio permanente en el que vivíamos mi chiquita  y yo.

Y en aquel momento no lo comprendí del todo. Pero es así, ni más ni menos.
Con un hermano se pierde exclusividad pero se ganan otras cosas.

Mientras yo sigo abstraída en  mis pensamientos, ellas se miran cómplices. Se ríen de algo que no sé, de un secreto que comparten, que esconden juntas. Se niegan a decírmelo. Y yo... ¿Qué les puedo decir? Yo las veo tan lindas, que no me canso de mirarlas.

 (Para las que ya tienen más de uno... ¿Qué tal funciona esa relación de hermanos entre sus hijos? ¿Qué tipo de cosas disfrutan  verlos compartir? Vale hablar de los propios hermanos para las que todavía no son mamás. )



© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ