4 de octubre de 2012

"BENDITA INOCENCIA"

                                                                                                                         Anne Soline


Si existe algún momento de pura ingenuidad en nuestra vida, es durante el primer embarazo.

Nos imaginamos sosteniendo en brazos a un bebé precioso que casi no llora, que jamás se enferma y que duerme toda la noche.

Soñamos con un mundo de felicidad, armonía y paz.

Y siempre nos vemos con un bebé, nunca con un niño. Nuestra mente no puede “ver” más allá.

¿O acaso alguna de ustedes se imaginó durante esos nueve meses, estar sentada en la sala de espera de un oftalmólogo para ver si necesita lentes, tomándole las tablas de multiplicar antes de una prueba o haciéndole un tratamiento antipiojos un sábado a la mañana?

¡Yo nunca! Jamás tuve la creatividad necesaria para imaginar que alguna vez tendría que levantarme de madrugada a darle un antibiótico, buscarle una remera verde claro, sin mangas, en pleno invierno por todo Buenos Aires para un acto de la escuela, o pedirle mediante amenazas que ordenara su cuarto. ¡Jamás!

Esas cosas, durante el primer embarazo no se piensan, no se imaginan, no existen.

Con el segundo hijo, en cambio, ya es posible. Esta vez tenemos los pies sobre la tierra. Perdimos la bendita inocencia, y ya estamos preparadas para afrontar la realidad, que a esta altura ya sabemos, no es tan color de rosa.

Podemos apelar a la memoria, a la experiencia. Pero con el primero no.

Parecería ser que durante el primer embarazo, no hay vida más allá de los chupetes, la cuna, el móvil, el coche, la ropita y los pañales con que los esperamos ansiosas.

Y la verdad, es que pienso que la naturaleza es muy sabia. Tan sabia que logramos olvidarnos de la existencia de cosas como los gritos, las lastimaduras, los berrinches, las malas notas, las fiebres, la culpa, los piojos, las peleas, las amenazas y los miedos.

Porque, creo yo, que si tuviéramos plena conciencia, seríamos más cuidadosas. Lo pensaríamos dos veces antes de embarcarnos en este vertiginoso viaje, sin retorno…

Sí, estoy convencida de que la naturaleza es muy sabia al no permitirnos “ver” más allá del primer año, y le estoy profundamente agradecida por eso.

Sin esa necesaria cuota de ignorancia, no hubiera sacado mi pasaje al destino más incierto. Destino, que a pesar de todo me gustó tanto, que hasta me atreví a volver.
 



16 comentarios

  1. Coincido contigo! la naturaleza es sabia!! de lo contrario ninguna se embarcaría en esta bella odisea de la maternidad!!
    Saludos!!

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    1. Y no, supongo que no nos animaríamos tanto.
      Saludos, Elisa!

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  2. Una prima mía tiene un dicho que siempre me hace reír, y además es de lo más cierto: "menos mal que los recibes de chiquitos, de bebés para encariñarte con ellos y no asesinarlos al llegar a la adolescencia". Yo soy una reincidente medio loca, mi hijo mayor tenía 14 años cuando adoptamos a una nena de dos añitos. Doble locura y al final dos hijos "únicos" pues el grande ya ni vive en la casa, se fue a estudiar fuera... a pero nada como ser mamá, es mi papel favorito en la vida!!!

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    1. Y sí, es otra forma de corroborar lo sabia que es la naturaleza. De bebés son todos tan "comestibles"...
      Besos!

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  3. Es muy cierto. De hecho, hay muchas mujeres que se aferran tanto a esa imagen "Huggies" de la maternidad, que no sólo nos hacemos desde la ingenuidad y la inocencia de la primera vez, sino que además es reforzada por una metralla publicitaria rosa, o más bien blanca, de la maternidad que no condice en absoluto con la realidad, que parecen vivir reincidiendo en embarazos para perpetuar este estado y no afrontar, tal vez inconcientemente, el hecho de que los chicos crecen y siguen necesitándonos en formas nuevas y diferentes a las que ponerles el pecho y el cuerpo entero es muy maternal, casi más que la imagen estereotipada que usás muy acertadamente como ilustración. No las culpo: simplemente lo observo con curiosidad, porque tengo buena memoria...

    Un beso!

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    1. Sí, la publicidad no coopera para nada con mostrarnos la realidad, más bien es como decís vos, todo lo contrario...
      Queda en una creer o no en lo que nos venden, no?

      Besos!

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  4. Totalmente tenemos muy mala memoria o la naturaleza es muy sabia. O como dice mi madre "La virgen te cubre con su manto para olvidar el dolor del parto" y yo le digo que el manto no la quita nunca por que lo menos es el dolor, eso es un ratito pero todo el resto? y nosotras reincidimos, nos olvidamos de todo lo que enumeraste y volvemos a caer jaja. Pero no hay nada en este mundo que se compare a esos piojitos enanos (aunque crezcan).
    Besos

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    1. Sí, yo creo que a esta altura el dolor de las contracciones es lo más fácil de sobrellevar. Lo difícil viene después. Pero hasta el momento no sé de nadie que se haya arrepentido, y somos muchas las reincidentes!!!

      Besos!

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  5. Muy cierto y es aún hoy, que mi hijo tiene algo mas de dos años y soy incapaz de imaginarlo con mas edad. Muchas veces me pregunto cómo será, cómo cambiarán sus facciones y soy incapaz de adelantarme ;)
    Besos y lindo post

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    1. No somos muy imaginativas en ese aspecto, no? Será que queremos verlos siempre chiquititos...

      Besos y gracias!

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  6. Muy bueno! la naturaleza es tan sabia, que en mi caso, me mando los 2 juntos... sera que sabia que no iba a reincidir !!!

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    1. Sí, seguro que sí! No dejo de maravillarme y sorprenderme de tanta sabiduría!!!

      Besos.

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  7. una no tiene idea TODO lo que significa ser madre hasta que lo es. hermoso post!

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  8. Coincido completamente . Los niñitos son sumamente "comestibles" en los primeros años de vida y cuando llegan a la adolescencia una se replantea el ¿por que no me lo habre comido?.
    Soy una inconciente desmemoriada que por propia voluntad reincidio en la aventura de la maternidad , esta carrera/rally /turismo aventura es espectacular pero muchas veces pido(y a gritos) relevo en la posta .Aunque no cambiaria por nada en el mundo la alegria que mis hijos me dan!!
    Excelente el post! te felicito!!!

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    1. Muchas gracias!!! y me alegro de que te hayas animado a reincidir.
      Besos.

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© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ