mujeres
Mostrando entradas con la etiqueta mujeres. Mostrar todas las entradas
12 de abril de 2018
"DESEOS DE INFANCIA"
Con mis niñas nos gusta, cada tanto, recordar todas esas cosas que querían cuando eran chiquitas. Y nos morimos de risa... es que, a pesar de no haber sido hace mucho, los deseos cambiaron casi por completo.
Y también me gusta hacer el ejercicio de recordar lo que deseaba yo, cuando el futuro parecía muy lejano y ser grande quedaba a años luz de donde me encontraba...
-Ir a Disney.
-Que me regalaran un perrito.
-Cantar y bailar como “Los Parchis”.
-Tener una hermana mujer.
-Una habitación toda rosa para mí sola.
-La barbie Tropical.
Y podría seguir...
Algunos se cumplieron y otros no.
Por suerte los que quedaron en el tintero ya no me interesan como antes... Ir a Disney no me desveló más, cantar y bailar como “Los Parchis” tampoco, y la Barbie Tropical ya no me parece tan increíble como en ese entonces.
La pieza rosa la tuve, y también tuve una hermana mujer y un perro, aunque tardaron más años en llegar...
Hay cosas que aunque hayan pasado hace siglos, casi en otra vida, no se olvidan.
Lo que deseamos de chicos vale tanto como lo que deseamos ahora, aunque los deseos actuales se disfracen de profundos y de serios...
Seguramente no de todas, pero de algunas de las tantas cosas que anhelaban cuando eran unas niñas se deben poder acordar. ¿Me cuentan que deseaban con locura cada vez que había que pedir deseos?...
5 de abril de 2018
"QUE ME SORPRENDA..."
Desde que me enteré que está embarazada intento prestarle libros y acercarle información que creo que puede llegar a serle útil.
Ella lo rechaza todo y, sólo algunas veces, se anima a preguntarme algo demasiado puntual. Generalmente sus dudas tienen más que ver con el momento del parto que con el bebé en sí.
Yo cuento hasta el mil trescientos para que no me agarre un ataque de ansiedad desmesurada y, mientras voy por el quinientos y pico, me acuerdo de hace exactamente diecisiete años, cuando la que estaba con la panza a cuestas era yo.
Entonces recuerdo lo poco que me gustaba que me contaran experiencias ajenas. Odiaba pensar que pudiera llegar a ese momento contaminada de exceso de información. Así que, además de taparme los oídos, durante aquellos nueve meses no leí absolutamente nada que tuviera que ver con embarazo y crianza.
“Quiero que la maternidad me sorprenda”, me dice ella, tan inocente, mientras la miro y por dentro me río.
“Hermana querida de mi corazón, la maternidad va a sorprenderte todos los santos días de tu vida aunque leas completos, y uno por uno, los libros de la Biblioteca Nacional”, quisiera decirle...
Y ustedes... ¿de qué team fueron/son? “Me leí/leo todo” o “quise/quiero que la maternidad me sorprenda”...
26 de marzo de 2018
"SIETE AÑOS"
Ayer mi blog y yo estuvimos de fiesta, es que cumplió 7 años, y para celebrarlo les voy a contar una historia...
Resulta que, un buen día, me cansé de engañarme, me cansé de seguir imaginando que alguien vendría a golpear la puerta para decirme: “Hola, qué tal, vengo a ofrecerte un espacio donde puedas escribir lo que se te dé la gana, ojalá que digas que sí”.
Al caer en la cuenta de que, probablemente, eso no fuese a pasar jamás decidí ser yo quien saliera a golpear puertas. Y resultó ser que en la primera que toqué me fue muy bien. A la directora de la revista le gustó mi proyecto, y todo parecía marchar sobre ruedas... Hasta que se fue a trabajar a otro lado y mi sueño y yo quedamos a la deriva.
Lloré, pataleé y me pregunté por qué tenía que pasarme esto. Pero por suerte mi #maridococinero -mi gran ejemplo de perseverancia- me puso un desafío mayor
Si hoy miro para atrás me río de mí misma y de mis miedos, incluso hasta me pregunto “¿Qué era lo peor que podía pasar?”. Entonces me acuerdo de aquella frase que dice que de lo único que de verdad nos arrepentimos es de eso que no hicimos.
Mensaje para las que se la pasan esperando...
Den el primer paso, dejen los temores de lado y tírense a la pileta... No se queden con las ganas de probar, ni con la duda de qué habría pasado si... Y, sobre todo, rodéense de gente buena, de gente linda, de gente que las quiera, las estimule y aliente.
Cuando sientan la alegría que produce animarse a convertir los sueños en proyectos se van a lamentar de no haberlo hecho antes.
¡Felices 7 años a mi querido blog!
¡Chin chin y gracias por estar siempre del otro lado!
9 de marzo de 2018
"MUJERES"
Hay cosas que jamás podré enseñarles a mis hijas, porque yo tampoco las aprendí... No sé cambiar un cuerito, las tortas se me queman y nunca me animé a manejar.
Pero sí me siento capaz de enseñarles que el amor no debería lastimar ni doler, que vale la pena luchar por los sueños, que tener hijos es de las cosas más maravillosas sólo cuando una tiene ganas de tenerlos, que las amigas verdaderas son irreemplazables, que no hace falta cumplir con los mandatos sociales para ser feliz, que trabajar de lo que a una le gusta no tiene precio, que lo que está “bien” es absolutamente relativo, que darle una mano al de al lado siempre tiene premio, que la belleza es subjetiva y que la sonrisa instalada en la cara -en lugar de marcar las arrugas- las borra al instante...
Esta madre que es la primera en levantarse para darle el asiento a la embarazada, que no se ríe ni celebra los chistes machistas, que les cuenta sobre cada nuevo femicidio con lágrimas en los ojos y que pone su peor cara cuando un hombre confunde insulto con piropo, esta madre que cría junto y a la par del padre, espera que estas -qué digo niñas- ya mujeres tengan el poder, la convicción y el entusiasmo para ser y hacer lo que se les cante en la vida...
8 de marzo de 2018
"VUELTA AL RUEDO"
Y un día decidí volver. No es que haya dejado de escribir ni nada de eso... ¡Dios no lo permita nunca! Sólo desaparecí unos meses de acá... unos cuantos. Y se ve que faltando poco para celebrar 7 años de blog me agarró extrañitis.
Me pregunto si todavía habrá alguien que entre acá. No importa, yo me mando y retomo este espacio que nos pertenece.
Arranco, entonces, compartiéndoles una nota muy linda que me hicieron para el blog de #mujerdisco
Les dejo el link para que puedan leerla.
¡Qué lindo es volver!
http://mujerdisco.com.ar/tendencias/la-instagramera-estrella-juli-leon-de-madreinargentina/
5 de junio de 2017
"GUANDERGUMAN"
Acaban de estrenar una nueva versión de "Wonderwoman" y yo no puedo evitar acordarme de ella... de la preciosa Linda Carter, la única, la verdadera.
Esa que la primera vez que la vi me dejó con la boca abierta por su hermosura, y porque además de hermosa era valiente, canchera, arriesgada, guerrera, justiciera y todos los adjetivos calificativos positivos que alguien pueda tener.
Mis capítulos preferidos fueron, sin dudas, esos en los que ella volaba en el avión invisible a la isla de las amazonas.
Podría haberlos visto una y otra vez sin temor a aburrirme, ni a cansarme. Pero en aquella época era imposible... La tele nos manejaba a nosotros a su gusto, éramos títeres a su merced, ¡qué manera de cambiar las cosas!
Yo soñaba con que se casara con Lee Majors "El hombre nuclear", que también era taaaaaan lindoooo!
Con mis amigas improvisábamos capas y brazaletes y girábamos como locas hasta quedar mareadas al grito de: "¡Guandergumaaaaaaannnnnn!".
No me toquen a los héroes de mi infancia, no se atrevan a reemplazarlos por ningún otro. Son super héroes todos, aunque algunos no hayan tenido mas poder que el de entretenerme y hacerme soñar, que no es poco.
Hagan todas las remakes que quieran, hagan todas las versiones nuevas que se les ocurra, no me importa nada, porque hagan lo que hagan ellos siempre van a seguir estando ahí, intactos, ocupando un lugar privilegiado en mi corazón.
Sin repetir y sin soplar... ahí van mis series favoritas de la niñez, esas que me marcaron a fuego y me convirtieron en guionista y escritora de historias...
La mujer biónica, El hombre nuclear, Sheriff Lobo, BJ, Los Duques de Hazard, El agente 86, Chips...
Y en Instagram me están haciendo acordar de un montón más... El crucero del amor, Mork y Mindy, El Increíble Hulk, Remington Steel, Petrocelli, Mister Ed, Verano Azul, El auto fantástico...
¡Recordar es interminable y hermoso!
10 de abril de 2017
"¡BASTA, BASTA, BASTA!"
Quino
¡Basta! ¡Basta! ¡Basta!... Mil renglones de la palabra "Basta" y de tantas otras que brotan en momentos así.
Cuando era chiquita me hacía gracia la frase "Paren el mundo que me quiero bajar", por irrisoria, por imposible... Hoy, en cambio, ya no me hace gracia... Hoy anhelaría que se pudiera detener el mundo un instante para repensar las reglas del juego. Para que "jugar" fuera más justo para todos...
Ayer nos dormimos pensando en Micaela y en todas... Pensando en nuestras hijas y en las de todos... Pensando en ir a buscarlas siempre, de todos lados, tengan la edad que tengan, aunque sepamos que no debería ser así.
Como mamá de adolescentes debo decir que estoy llena de miedos. Continuamente se me mueve la estantería y siento que no sé de dónde agarrarme.
La semana pasada intentaron secuestrar a una compañera del colegio de una de mis hijas. A plena luz del día, en el barrio donde vivimos, solo unas cuadras más allá.
Es que las noticias que uno lee en el diario o ve en la tele pasan acá nomás, en Gualeguaychú o a la vuelta de la esquina.
Respiro profundo, hablo una vez más con ellas, intento ver de qué manera no volver para atrás con toda la independencia ganada. Porque les juro que lo primero que se me ocurre es volver a llevarlas a todos lados en la mochilita, pegaditas a mí... Pero ellas ya no caben ahí dentro y, además, mi espalda no podría resistirlo.
Entonces comienzo a pensar en otras opciones... Quisiera que el peligro más grande volviese a ser que pudieran caerse patinando en la plaza, o que se tropezaran al bajar de la calesita, pero esa etapa ya pasó hace siglos y hoy toca hacerse cargo de ésta.
Vivir con miedo no estaba en nuestros planes. Vivir con miedo no es una opción. Vivir con miedo no debería valer para nadie.
Paremos el mundo un instante y pensemos opciones para volverlo un lugar más seguro, más justo y amigable. Hagamos juntos un mundo del que nadie quiera bajarse...
17 de marzo de 2017
"¡BASTA DE VUELTAS!"
Agustina Guerrero
Sí, basta de vueltas, basta de excusas. Porque ser mamá es mucho, pero no es todo.
Allá afuera hay una vida que te pertenece, que es tuya desde antes de tener hijos... ¡Salí a recuperarla!
Juntate a tomar un café con alguien, enganchate con una serie, andá a la peluquería, compráte algo para estrenar, entrá a una librería a hojear libros, anotate en algún taller de algo, visitá esa feria que te gusta, salí a caminar...
Y volvé a mirar a los ojos al que tenés al lado, como lo mirabas antes, como hace mucho que no lo mirás.
Y reíte con tu amiga de las mismas pavadas de siempre, como se reían antes, como hace mucho que no te reís.
Dejá, dejá de dar vueltas y salí a buscarla, salí que te está esperando... Esa vida que es tuya y que nadie más que vos puede vivirla. ¡Recuperála!
La maternidad no se merece que hagas tantos sacrificios en su nombre.
Hacélo por vos, hacélo por ellos... ¡Dále!
Sí, basta de vueltas, basta de excusas. Porque ser mamá es mucho, pero no es todo.
Allá afuera hay una vida que te pertenece, que es tuya desde antes de tener hijos... ¡Salí a recuperarla!
Juntate a tomar un café con alguien, enganchate con una serie, andá a la peluquería, compráte algo para estrenar, entrá a una librería a hojear libros, anotate en algún taller de algo, visitá esa feria que te gusta, salí a caminar...
Y volvé a mirar a los ojos al que tenés al lado, como lo mirabas antes, como hace mucho que no lo mirás.
Y reíte con tu amiga de las mismas pavadas de siempre, como se reían antes, como hace mucho que no te reís.
Dejá, dejá de dar vueltas y salí a buscarla, salí que te está esperando... Esa vida que es tuya y que nadie más que vos puede vivirla. ¡Recuperála!
La maternidad no se merece que hagas tantos sacrificios en su nombre.
Hacélo por vos, hacélo por ellos... ¡Dále!
2 de febrero de 2017
"DE COLORES"
Kanako
Cuando pienso en la maternidad, definitivamente, se me aparece de colores...¡de todos los colores!
Algunos días amanece más fresca, más amena, más liviana... Esos días hasta parece pintada de tonos pastel.
Otros, en cambio, se la ve más saturada, más intensa, más cerca de los colores furiosos.
Y otros... ¡Otros hasta parece negra! Son esos días en que nos sentimos como en un callejón sin salida, desorientadas, sin saber muy bien qué hacer ni hacia dónde ir.
Cansadas, agobiadas, confundidas, malhumoradas...
Por eso, es una suerte que existan las comunidades virtuales. Porque por acá abunda el apoyo, el cariño, el calor verdadero que traspasa pantallas.
Porque, como en la vida misma, no hay nada mejor que estar siempre bien acompañadas.
Como siempre... ¡gracias a todas las que aprovechan este espacio para compartir experiencias!
Cuando pienso en la maternidad, definitivamente, se me aparece de colores...¡de todos los colores!
Algunos días amanece más fresca, más amena, más liviana... Esos días hasta parece pintada de tonos pastel.
Otros, en cambio, se la ve más saturada, más intensa, más cerca de los colores furiosos.
Y otros... ¡Otros hasta parece negra! Son esos días en que nos sentimos como en un callejón sin salida, desorientadas, sin saber muy bien qué hacer ni hacia dónde ir.
Cansadas, agobiadas, confundidas, malhumoradas...
Por eso, es una suerte que existan las comunidades virtuales. Porque por acá abunda el apoyo, el cariño, el calor verdadero que traspasa pantallas.
Porque, como en la vida misma, no hay nada mejor que estar siempre bien acompañadas.
Como siempre... ¡gracias a todas las que aprovechan este espacio para compartir experiencias!
2 de enero de 2017
"PRIMER LUNES"
Pascal Champion
Arranco este primer lunes del año haciendo algo que me encanta y que me prometí hacer más seguido... ¡escribir acá!
Voy a hacer el intento de que lo urgente no termine tapando lo importante... Y es que la verdad, muchas veces, con un marido, dos hijas, una perrita, varios cactus y suculentas y un trabajo no queda suficiente resto para este tipo de placeres. No se imaginan el tiempo que lleva cuidar las plantas...
En este mismo momento en esta casa hay dos niñas para las que "despertador" es sinónimo de mala palabra, así que yo aprovecho y después de despedir con un beso a marido, hacerle caricias a la perrita, regar y preparar unos mates, prendo la compu y me entrego...
Aprovecho el ritmo más tranquilo de enero y febrero para empezar, de a poco, a desacelerar.
Las vacaciones son un buen momento para reorganizar prioridades. Está bueno ponernos objetivos chiquitos, modestos, simples, fáciles, de esos que son posibles llevar a cabo en la vida real que, para mi gusto, son los mejores objetivos.
¡Buen año, buen lunes, buen todo!
Arranco este primer lunes del año haciendo algo que me encanta y que me prometí hacer más seguido... ¡escribir acá!
Voy a hacer el intento de que lo urgente no termine tapando lo importante... Y es que la verdad, muchas veces, con un marido, dos hijas, una perrita, varios cactus y suculentas y un trabajo no queda suficiente resto para este tipo de placeres. No se imaginan el tiempo que lleva cuidar las plantas...
En este mismo momento en esta casa hay dos niñas para las que "despertador" es sinónimo de mala palabra, así que yo aprovecho y después de despedir con un beso a marido, hacerle caricias a la perrita, regar y preparar unos mates, prendo la compu y me entrego...
Aprovecho el ritmo más tranquilo de enero y febrero para empezar, de a poco, a desacelerar.
Las vacaciones son un buen momento para reorganizar prioridades. Está bueno ponernos objetivos chiquitos, modestos, simples, fáciles, de esos que son posibles llevar a cabo en la vida real que, para mi gusto, son los mejores objetivos.
¡Buen año, buen lunes, buen todo!
1 de mayo de 2016
"DÍA DEL TRABAJADOR"
Marie Eve Tremblay
Es domingo y trabajé todo el día. Después de llegar a casa las saludo, les doy la cena, lavo los platos, les plancho los uniformes, chequeo que tengan todo para mañana y, recién ahí, me pongo a hacer otras cosas.
Me acuerdo de este post que escribi hace algunos años y vuelvo a leerlo...
¡Nunca más justo para este día del trabajador!
¡QUE TENGAS UN MUY FELIZ DÍA!
Es domingo y trabajé todo el día. Después de llegar a casa las saludo, les doy la cena, lavo los platos, les plancho los uniformes, chequeo que tengan todo para mañana y, recién ahí, me pongo a hacer otras cosas.
Me acuerdo de este post que escribi hace algunos años y vuelvo a leerlo...
¡Nunca más justo para este día del trabajador!
"A vos… que inventás comidas que les gusten, que planchás uniformes, que revisás cuadernos y carpetas, que te levantás a dar el antibiótico a las tres de la mañana, que armás viandas, que organizás cumpleaños temáticos, que llevás y traés de todos lados, que hacés las camas, que atás cordones mil veces por día, que firmás boletines, que calentás mamaderas, que cantás canciones a cualquier hora, que armás trajes insólitos para actos y muestras, que cambiás pañales, que comprás regalos para los amiguitos, que ayudás a estudiar, que pasás peine fino, que llevás al pediatra, que ordenás juguetes, que hacés upa, que atajás pelotas, que mirás cien veces la misma película, que hacés trenzas y ajustás colitas, que vas a reuniones de la escuela, que consolás llantos, que ayudás a pintar dibujos, que paseás en cochecito, que sonás narices, que enseñás a andar en bici, que hacés las compras, que bañás, que preparás leches chocolatadas, que pegás curitas, que jugás aunque no tengas ganas, que espantás monstruos…"
¡QUE TENGAS UN MUY FELIZ DÍA!
18 de marzo de 2016
"AMOR ETERNO"
MADRE- ( A HIJA MENOR) ¿Por qué gritó tu hermana?
HIJA MENOR- Porque leyó en algún lado que Lali Espósito y Mariano Martínez se separaron.
MADRE- Capaz que no es cierto...
HIJA MENOR- Sí, ahí dice que ahora Lali sale con Benjamín Vicuña. ¿Quién es?
MADRE- El ex marido de Pampita. Pero me parece que sale con la China Suárez.
HIJA MENOR- ¿Pero la China Suárez no salía con ese cantante español?
MADRE- ¿Con David Bisbal? No, ya no...
HIJA MENOR- Ah, pero tienen una hija muy chiquita...
MADRE- No, la hija es de Nicolás Cabré.
HIJA MENOR- Y ¿quién es Pampita, má?
MADRE- La modelo que sale con Nacho Viale...
Podríamos estar así toda la vida...
No se vayan a creer que esta madre es cholula, eh? No, nada que ver... Simplemente es una madre que va a la peluquería y que, una vez al mes, no tiene mas remedio que acompañar a sus hijas a la ortodoncista.
Es en esos momentos de espera en que se pone al día con la buena lectura que abunda en aquellos lugares. Y, afortunadamente, es lo que le da la posibilidad de quedar siempre bien parada frente a las niñas. Porque ya no alcanza con saber fracciones, reglas ortográficas y las ciudades del mundo. Eso era antes... Ahora las madres nos vemos obligadas a responder cosas mucho, muchísimo, más complicadas que ésas. ¡Ay, la maternidad moderna!
8 de marzo de 2016
"MUJERES"
Kanako
No sé muy bien cómo terminé en el medio de esa discusión. O sí... en realidad sí, sé. No me gustó lo que estaba escuchando y me metí. La justiciera que llevo adentro una vez más hizo de las suyas y, sin pedirme permiso, decidió salir. Se lo agradezco... hay veces, como ésta, en que prefiero no quedarme callada.
Todo empezó cuando fui a comprar los uniformes para mis hijas. Pedí dos polleras y, al escucharme, una madre de otra escuela comentó la suerte que tenían mis niñas de poder ir vestidas así. Las suyas, en cambio, sólo podían usar pantalón largo.
La dueña del local, entonces, se apuró a dar explicaciones... "Es que en ese colegio, hace unos años, también se podía llevar pollera pero, claro, enseguida las chicas empezaron a usarla más corta de lo reglamentario y hubo que prohibirla. Ahora que se la aguanten, ellas perdieron su derecho".
Recuerdo las palabras textuales, porque me quedaron grabadas como con marcador indeleble. La madre y la dueña del negocio estaban de acuerdo en dos cosas fundamentales: en que las chicas resultaban una distracción para los varones, y en que en lugar de aprovechar la posibilidad que se les había dado, se habían abusado. "La típica", decían, "ellas, solitas, se la buscaron y perdieron sus derechos".
A esta altura yo ya hacía rato que había decidido intervenir y la conversación terminó derivando en debate. Imagínense un local de venta de uniformes escolares a fines de febrero... Más bien parecía una sesión ordinaria del Congreso de la Nación.
Se habló de un montón de cosas, se trataron varios puntos, creo que no quedó ningún tema en el tintero. Y, por supuesto, terminamos hablando del caso de las chicas de Ecuador, era inevitable...
Salí de ahí un poco triste, un poco deprimida. Sin embargo, estoy convencida de que cada uno puede aportar, desde donde esté, su granito de arena.
Cada vez que escucho cosas de este tipo, automáticamente pienso en mis hijas...y también en sus amigas, y en las compañeras del cole, y en las de baile, y en las vecinas...
Definitivamente, los cambios empiezan por casa. Espero que algún día, y ojalá sea pronto, simplemente se hable de los derechos... De los derechos de las personas. Sin distinciones de ningún tipo.
#NiUnaMenos
No sé muy bien cómo terminé en el medio de esa discusión. O sí... en realidad sí, sé. No me gustó lo que estaba escuchando y me metí. La justiciera que llevo adentro una vez más hizo de las suyas y, sin pedirme permiso, decidió salir. Se lo agradezco... hay veces, como ésta, en que prefiero no quedarme callada.
Todo empezó cuando fui a comprar los uniformes para mis hijas. Pedí dos polleras y, al escucharme, una madre de otra escuela comentó la suerte que tenían mis niñas de poder ir vestidas así. Las suyas, en cambio, sólo podían usar pantalón largo.
La dueña del local, entonces, se apuró a dar explicaciones... "Es que en ese colegio, hace unos años, también se podía llevar pollera pero, claro, enseguida las chicas empezaron a usarla más corta de lo reglamentario y hubo que prohibirla. Ahora que se la aguanten, ellas perdieron su derecho".
Recuerdo las palabras textuales, porque me quedaron grabadas como con marcador indeleble. La madre y la dueña del negocio estaban de acuerdo en dos cosas fundamentales: en que las chicas resultaban una distracción para los varones, y en que en lugar de aprovechar la posibilidad que se les había dado, se habían abusado. "La típica", decían, "ellas, solitas, se la buscaron y perdieron sus derechos".
A esta altura yo ya hacía rato que había decidido intervenir y la conversación terminó derivando en debate. Imagínense un local de venta de uniformes escolares a fines de febrero... Más bien parecía una sesión ordinaria del Congreso de la Nación.
Se habló de un montón de cosas, se trataron varios puntos, creo que no quedó ningún tema en el tintero. Y, por supuesto, terminamos hablando del caso de las chicas de Ecuador, era inevitable...
Salí de ahí un poco triste, un poco deprimida. Sin embargo, estoy convencida de que cada uno puede aportar, desde donde esté, su granito de arena.
Cada vez que escucho cosas de este tipo, automáticamente pienso en mis hijas...y también en sus amigas, y en las compañeras del cole, y en las de baile, y en las vecinas...
Definitivamente, los cambios empiezan por casa. Espero que algún día, y ojalá sea pronto, simplemente se hable de los derechos... De los derechos de las personas. Sin distinciones de ningún tipo.
¡Feliz Día Internacional de la Mujer!
#NiUnaMenos
23 de febrero de 2016
"QUINCE AÑOS"
Kanako
Aquel 23 de febrero hizo tanto calor, que ya pasó a la historia.
Aquel 23 de febrero llegamos caminando, tranquilos y de la mano.
Aquel 23 de febrero aunque fuera viernes al mediodía, no faltó ningún invitado.
Aquel 23 de febrero la jueza nos hizo emocionar, con la cantidad de cosas lindas que dijo.
Aquel 23 de febrero nos tiraron toneladas de arroz, y nos regalaron buenos deseos.
Aquel 23 de febrero lloviznó un poco, y todos dijeron que traía suerte.
Aquel 23 de febrero dijimos ¡Sí, quiero!, nos besamos, nos reímos, comimos, brindamos, bailamos, nos sacamos fotos, nos abrazamos, charlamos, lloramos, y festejamos... festejamos que después de tanto tiempo juntos no era necesario hacerlo, pero teníamos ganas.
Ya pasaron 15 años de aquel día, y las buenas decisiones se celebran toda la vida...
¡Felicidades, co-equiper de mi corazón! <3
Aquel 23 de febrero hizo tanto calor, que ya pasó a la historia.
Aquel 23 de febrero llegamos caminando, tranquilos y de la mano.
Aquel 23 de febrero aunque fuera viernes al mediodía, no faltó ningún invitado.
Aquel 23 de febrero la jueza nos hizo emocionar, con la cantidad de cosas lindas que dijo.
Aquel 23 de febrero nos tiraron toneladas de arroz, y nos regalaron buenos deseos.
Aquel 23 de febrero lloviznó un poco, y todos dijeron que traía suerte.
Aquel 23 de febrero dijimos ¡Sí, quiero!, nos besamos, nos reímos, comimos, brindamos, bailamos, nos sacamos fotos, nos abrazamos, charlamos, lloramos, y festejamos... festejamos que después de tanto tiempo juntos no era necesario hacerlo, pero teníamos ganas.
Ya pasaron 15 años de aquel día, y las buenas decisiones se celebran toda la vida...
¡Felicidades, co-equiper de mi corazón! <3
5 de febrero de 2016
"EXCEDIDA DE EQUIPAJE"
Kanako
Todos los años me prometo lo mismo… que la
próxima vez voy a llevar menos cosas. Que la próxima vez voy a llevar sólo lo
indispensable. Que la próxima vez… Pero esa vez no llega nunca. O mejor dicho,
sí llega pero yo vuelvo a hacer lo mismo de siempre, cargar y cargar las valijas
con ropa que después no llegamos a usar.
Jamás logro mi cometido, porque aunque sólo
se trate de una escapada de fin de semana, siempre termino llevando cosas como
para unas vacaciones de un mes.
Y es que llegado el momento de armar la
valija, me cuesta mucho elegir. Tiendo a creer que justo “eso” que decida no
llevar, va a ser lo que realmente necesite.
El momento de la auto-promesa siempre llega
cuando tenemos que volver, y yo no logro cerrar la valija… “¡¡¡¡¿Para qué traje
tanto?!!!!!”.
Y una vez que llego, que la desarmo, que la
mitad de las cosas vuelven a ocupar su lugar en estantes, cajones y perchas sin
haber sido usadas, me quedo tranquila de que la próxima vez lo voy a intentar.
Aunque, por dentro, ya sé muy bien que eso es casi imposible. Creo que en lugar de soñar con cambiar viejas costumbres, mejor va siendo hora de aceptar que eso de ir livianita de
equipaje… ¡definitivamente no es lo mío!
Y hablando de equipaje... El blog y yo nos tomamos vacaciones. ¡Nos vemos en unos días!
19 de enero de 2016
"RELAX"
Kanako
Las vacaciones son ideales para...
- Ordenar la casa, vaciar cajones, tirar papeles...
- Hacer limpiezas profundas, cosa por cosa, en detalle...
- Revisar la ropa, regalar lo que ya no usamos...
- Reparar elementos que hace mucho que no funcionan...
- Remodelar algún cuarto, pintar paredes, retapizar sillones...
- Leer esos libros que están en la mesita de luz desde hace meses...
- Probar recetas nuevas, innovar aunque más no sea con un budín...
- Caminar sin rumbo fijo, con la intención de conocer nuevos lugares...
- Descubrir otro medio de transporte, intentando llegar a todos lados en bicicleta...
- Despuntar algún hobbie oculto, tejer, coser, pintar...
Las vacaciones son ideales para hacer un montón de cosas...
O, también, son ideales para no hacer nada. Y cuando digo nada, es nada... Nada de nada, como lo que hacen mis hijas desde hace un par de días y que, a juzgar por sus caras de felicidad, parecería ser la mejor de las opciones.
Las vacaciones son ideales para...
- Ordenar la casa, vaciar cajones, tirar papeles...
- Hacer limpiezas profundas, cosa por cosa, en detalle...
- Revisar la ropa, regalar lo que ya no usamos...
- Reparar elementos que hace mucho que no funcionan...
- Remodelar algún cuarto, pintar paredes, retapizar sillones...
- Leer esos libros que están en la mesita de luz desde hace meses...
- Probar recetas nuevas, innovar aunque más no sea con un budín...
- Caminar sin rumbo fijo, con la intención de conocer nuevos lugares...
- Descubrir otro medio de transporte, intentando llegar a todos lados en bicicleta...
- Despuntar algún hobbie oculto, tejer, coser, pintar...
Las vacaciones son ideales para hacer un montón de cosas...
O, también, son ideales para no hacer nada. Y cuando digo nada, es nada... Nada de nada, como lo que hacen mis hijas desde hace un par de días y que, a juzgar por sus caras de felicidad, parecería ser la mejor de las opciones.
28 de diciembre de 2015
¡¡¡AYUDA!!!
Madmoiselle C
Creo que una de las
cosas que más me sorprendió de la maternidad fue la capacidad de poder seguir
haciendo tantas cosas a pesar del enorme cansancio… De ese cansancio nuevo que
se apoderó de mi cuerpo y lo volvió irreconocible.
Por la época en
que nacieron mis hijas hubiera estado dispuesta a pagar rescate, de haber
servido, con tal de que alguien me devolviera la energía perdida.
No se trató sólo de
aprender a dormir con un ojo abierto y el otro cerrado… Eso hasta fue fácil, les diría.
La parte más difícil fue despertar todas las mañanas sabiendo que mi bebé
y una jornada de veinticuatro horas me esperaban con los brazos
abiertos, y yo ni siquiera me sentía capaz de mantenerme en pie.
¡¡¡Ayuda!!! Eso
es lo que deberíamos hacer las mujeres cuando nos convertimos en madres…
aprender a pedir ayuda. Es la palabra clave
para poder salir adelante cuando la vida se transforma y cambia tanto.
Una intenta
convencerse de que es momentáneo, de que cuando esté más canchera va a
dejar de necesitar manos extras. Sin embargo, con los años, fui
entendiendo que aprender a delegar y a confiar en los demás es casi
indispensable para poder transitar una maternidad feliz, sin morir en el
intento.
Porque los bebés
crecen y sus actividades también. Pediatra, escuela, club, amigos, cumpleaños,
actos, actividades extracurriculares, odontopediatra…
Háganme caso, sé muy bien
lo que les digo…
Ya se acerca fin de
año, así que aprovecho para pedir los deseos de siempre y agrego uno más...
¡¡¡que nunca nos falte ayuda para criar a
nuestros hijos!!!
(Post publicado en "Para Ti Mamá" de diciembre)
24 de noviembre de 2015
"FLOTADORAS"
Pilar Moreno
Esto es de hace tiempo. Y como siempre, podría haberlo escrito ayer...
Pinta las uñas, corta el pelo y hace brushing, mientras su hijo revolotea aburrido por la peluquería… “Hoy no tuvieron clases”, les explica a sus clientas.
Esto es de hace tiempo. Y como siempre, podría haberlo escrito ayer...
Pinta las uñas, corta el pelo y hace brushing, mientras su hijo revolotea aburrido por la peluquería… “Hoy no tuvieron clases”, les explica a sus clientas.
Enseña inglés, con su bebé a upa…”Se enfermó mi mamá, que siempre lo cuida”, les dice a sus alumnos.
Llega a limpiar, con su nena de la mano… “Pasa que tenía fiebre y no la mandé a la guardería”, se justifica ante la dueña de casa.
Espera que la maquillen, mientras su hijito duerme en el coche… “Faltó la niñera y no quería parar toda la grabación”, le comenta a la productora.
Atiende el kiosco, mientras su hija entrega el vuelto… “No daba abasto y me conseguí ayudante”, guiña el ojo cómplice a quien quiera oírla.
Entra con la beba en brazos, e intenta sentarse sin hacer ruido… “Mi marido se atrasó y no quería faltar”, les susurra a sus compañeros.
Pensamos que nos ahogamos en un vaso de agua…Pero siempre logramos salir a flote.
22 de octubre de 2015
"RECIBIENDO REGALOS"
Kanako
Los hijos crecen y las cosas cambian, ya lo dije muchas veces... Y entre esas cosas, por ejemplo, está la elección de los regalos. Sí, de los regalos que recibimos en ocasiones especiales como el "Día de la madre".
En los catorce años que ya llevo ejercitando esto de la maternidad logré distinguir tres etapas muy diferentes.
La primera: es cuando son chiquitos, tan chiquitos que jamás podrían ir de compras. En ese caso, si el regalo no lo elige el papá, la solución termina siendo muy simple: "Compráte algo que te guste, así te lo damos el domingo". No importa qué, el tema es tener una bolsita con algo para poder autorregalarnos. El factor sorpresa brilla por su ausencia pero, a cambio, es el momento de aprovechar para comprarnos esas cosas que, sea por la razón que sea, nunca nos permitimos.
La segunda: es cuando a pesar de que siguen siendo chiquitos, ya pueden ir de compras. Generalmente se da cuando están en esa edad en que quieren todo. Acá ya pueden elegir, claro, teniendo en cuenta que sólo tienen ojos para aquellas cosas que les gustan a ellos y que suponen que también nos gustarán a nosotras. "¡¿Te gustaaaa?!", y la verdad es que no, no nos gusta ni medio, pero... ¿Qué podemos hacer? ¿Alguna se anima a cambiar algo que eligieron con tanto esmero y dedicación? Yo nunca pude, siempre me ganó la culpa y por eso ahí descansan, en un cajón, la cartera rosa, la remera con lentejuelas fucsias y el reloj flúo.
La tercera: es cuando ya no son tan chicos, no sólo que ya pueden ir de compras sino que, además, les encanta. Y como si fuera poco, ya nos conocen demasiado, con lo cual más o menos saben lo que nos gusta y lo que no. Tienen criterio y, si encima tenemos suerte, también hasta buen gusto.
¡Esta es la etapa más linda! Porque seamos sinceras, nos encantan los besos, los abrazos, las cartitas, los dibujos, las artesanías, los desayunos sorpresa, los shows y todas esas cosas divinas que nos hacen lagrimear un poco y quererlos más de lo que ya los queríamos, pero... siempre es lindo, también, poder estrenar algo.
Desde hace unos años yo estoy en la tercera etapa. Ya no tengo que ensayar caras de sorpresa frente al espejo, ni de "claroporsupuestoquemeencanta".
Y este año, por si fuera poco, el regalo vino con yapa... porque al abrirlo descubrí que en esta casa me escuchan. Que aunque muchas veces pareciera que no, me prestan atención. Aún cuando hago comentarios por lo bajo. Esa clase de comentarios que solemos hacer nosotras, como al descuido, cuando caemos en la cuenta de que ya es octubre y que falta muy poco para el "Día de la madre".
Los hijos crecen y las cosas cambian, ya lo dije muchas veces... Y entre esas cosas, por ejemplo, está la elección de los regalos. Sí, de los regalos que recibimos en ocasiones especiales como el "Día de la madre".
En los catorce años que ya llevo ejercitando esto de la maternidad logré distinguir tres etapas muy diferentes.
La primera: es cuando son chiquitos, tan chiquitos que jamás podrían ir de compras. En ese caso, si el regalo no lo elige el papá, la solución termina siendo muy simple: "Compráte algo que te guste, así te lo damos el domingo". No importa qué, el tema es tener una bolsita con algo para poder autorregalarnos. El factor sorpresa brilla por su ausencia pero, a cambio, es el momento de aprovechar para comprarnos esas cosas que, sea por la razón que sea, nunca nos permitimos.
La segunda: es cuando a pesar de que siguen siendo chiquitos, ya pueden ir de compras. Generalmente se da cuando están en esa edad en que quieren todo. Acá ya pueden elegir, claro, teniendo en cuenta que sólo tienen ojos para aquellas cosas que les gustan a ellos y que suponen que también nos gustarán a nosotras. "¡¿Te gustaaaa?!", y la verdad es que no, no nos gusta ni medio, pero... ¿Qué podemos hacer? ¿Alguna se anima a cambiar algo que eligieron con tanto esmero y dedicación? Yo nunca pude, siempre me ganó la culpa y por eso ahí descansan, en un cajón, la cartera rosa, la remera con lentejuelas fucsias y el reloj flúo.
La tercera: es cuando ya no son tan chicos, no sólo que ya pueden ir de compras sino que, además, les encanta. Y como si fuera poco, ya nos conocen demasiado, con lo cual más o menos saben lo que nos gusta y lo que no. Tienen criterio y, si encima tenemos suerte, también hasta buen gusto.
¡Esta es la etapa más linda! Porque seamos sinceras, nos encantan los besos, los abrazos, las cartitas, los dibujos, las artesanías, los desayunos sorpresa, los shows y todas esas cosas divinas que nos hacen lagrimear un poco y quererlos más de lo que ya los queríamos, pero... siempre es lindo, también, poder estrenar algo.
Desde hace unos años yo estoy en la tercera etapa. Ya no tengo que ensayar caras de sorpresa frente al espejo, ni de "claroporsupuestoquemeencanta".
Y este año, por si fuera poco, el regalo vino con yapa... porque al abrirlo descubrí que en esta casa me escuchan. Que aunque muchas veces pareciera que no, me prestan atención. Aún cuando hago comentarios por lo bajo. Esa clase de comentarios que solemos hacer nosotras, como al descuido, cuando caemos en la cuenta de que ya es octubre y que falta muy poco para el "Día de la madre".
15 de septiembre de 2015
"SEPTIEMBRE"
Penélope Dullaghan
A través de los lentes oscuros ya casi podés ver la primavera, y te estalla el corazón de alegría.
Pero, a la vez, no parás de pensar en que no falta tanto para que el año se termine.
Septiembre titila en el calendario, como en un cartel de neón. Parece gritarte que las cosas que hasta ahora no se hicieron, hay que hacerlas ya... Y de esas a vos te quedan unas cuantas!
Es que mientras estabas de vacaciones, recostada en una reposera y contemplando el mar, era fácil armar listas imaginarias con los miles de proyectos que ibas a hacer durante el año.
Mientras tomabas sol, planificabas que ibas a viajar a... ibas a hacer el curso de... y te ibas a encontrar con... pero, ya falta poco para octubre, y todavía no lo hiciste.
Querés enfocarte en todas las cosas que sí pudiste, pero igual no podés dejar de pensar en todas esas otras para las que te faltó tiempo.
Decidís que en lugar de preocuparte vas a ocuparte, al fin y al cabo todavía te quedan tres meses y medio por delante.
Pensás que, como con todo, el primer paso para poder cambiar es darse cuenta.
Y que el segundo es encontrar voluntad que, a esta altura y con el cansancio que tenés, ya ni sabés a dónde la podés haber perdido...
A través de los lentes oscuros ya casi podés ver la primavera, y te estalla el corazón de alegría.
Pero, a la vez, no parás de pensar en que no falta tanto para que el año se termine.
Septiembre titila en el calendario, como en un cartel de neón. Parece gritarte que las cosas que hasta ahora no se hicieron, hay que hacerlas ya... Y de esas a vos te quedan unas cuantas!
Es que mientras estabas de vacaciones, recostada en una reposera y contemplando el mar, era fácil armar listas imaginarias con los miles de proyectos que ibas a hacer durante el año.
Mientras tomabas sol, planificabas que ibas a viajar a... ibas a hacer el curso de... y te ibas a encontrar con... pero, ya falta poco para octubre, y todavía no lo hiciste.
Querés enfocarte en todas las cosas que sí pudiste, pero igual no podés dejar de pensar en todas esas otras para las que te faltó tiempo.
Decidís que en lugar de preocuparte vas a ocuparte, al fin y al cabo todavía te quedan tres meses y medio por delante.
Pensás que, como con todo, el primer paso para poder cambiar es darse cuenta.
Y que el segundo es encontrar voluntad que, a esta altura y con el cansancio que tenés, ya ni sabés a dónde la podés haber perdido...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















